Cirugía periodontal mal realizada con consecuencias
Si una cirugía periodontal te dejó con más dolor, pérdida de tejido, movilidad dental o infecciones que antes no tenías, puede haber mala praxis. Lo decisivo es la documentación del consentimiento, los registros quirúrgicos y la relación entre la técnica aplicada y el daño. Primer paso: pide toda la historia clínica y los consentimientos informados, y consigue una segunda opinión por un periodoncista independiente.
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¿Tienes razón?
Tener razón en un caso de cirugía periodontal mal realizada depende de cuatro elementos: el consentimiento informado (qué te explicaron y firmaste), la adecuación técnica del procedimiento a tu caso (si la técnica era razonable), la existencia de error en la ejecución (por ejemplo, resección excesiva, lesión de nervio o falta de asepsia) y el nexo causal entre ese error y las consecuencias que padeces (pérdida ósea, movilidad, dolor crónico, disfunción masticatoria). Un consentimiento sin información adecuada o ambiguo debilita la defensa del profesional. Por otra parte, incluso si el resultado es peor del esperado, no siempre hay negligencia: algunos tratamientos tienen riesgos inherentes. La diferencia está en si se siguió la lex artis y si te informaron de los riesgos previsibles.
Prueba útil: el consentimiento informado firmado (si no incluye riesgos importantes, eso pesa a tu favor), el informe operatorio que describa la técnica y materiales usados, radiografías pre y postoperatorias que muestren pérdida ósea o daño, y notas de evoluciones y complicaciones en las semanas siguientes. La segunda opinión de un especialista y un informe pericial odontológico son claves para establecer la culpa técnica.
Cómo se soluciona
1) Reúne pruebas clínicas. Pide la historia clínica completa del tratamiento, incluyendo consentimientos, radiografías, fotografías clínicas y hojas de evolución. Pide también facturas y presupuestos, y guarda cualquier comunicación (Whatsapp, email) con el dentista o clínica.
2) Obtén una segunda opinión. Busca un periodoncista independiente que evalúe el daño y te dé un informe escrito y fotografías de la situación actual, comparándola con el antes. Ese informe te dirá si hubo error técnico y qué remedios son razonables.
3) Reclamación a la clínica. Envía una reclamación por escrito al odontólogo o al titular de la clínica detallando hechos, pruebas y lo que pides (tratamiento reparador, devolución, indemnización por daño estético o funcional). Usa correo certificado o burofax para tener constancia.
4) Revisión/concertación. Muchas clínicas ofrecen revisión o solución en consulta. Valora si la oferta de la clínica cubre el tratamiento reparador necesario y si incluye la reparación por los daños estéticos o funcionales.
5) Demandar si no hay acuerdo. Si la clínica rechaza responsabilidad o la propuesta no cubre lo imprescindible, consulta con un abogado especializado en responsabilidad sanitaria/odontológica. El abogado coordinará peritos y presentará la demanda civil (o frente a la administración si procede en centros concertados o públicos).
Tareas que puedes hacer tú: reunir la documentación, pedir segunda opinión y enviar la reclamación escrita. Necesitarás abogado cuando la clínica ofrezca una solución parcial, haya daño permanente o se complique la prueba técnica.
Qué puede pasar
1) Se arregla con una carta. Es frecuente que la clínica proponga revisión, solución o compensación económica tras recibir la reclamación. Esto suele ser la vía más rápida para obtener tratamiento reparador y cerrar el conflicto.
2) Acuerdo o conciliación. Si hay reconocimiento parcial, se puede pactar que la clínica coste el tratamiento de corrección o pague una cuantía por daño estético/funcional. Un acuerdo puede ser mejor que un juicio por reducir tiempos y asegurar la reparación efectiva.
3) Juicio. Si no hay acuerdo, la vía judicial planteará la discusión técnica: si hubo desviación de la práctica aceptada y si el daño era evitable. Si pierdes, podrías incurrir en costas; por ello es esencial valorar la solidez del informe pericial antes de demandar. Si ganas, la sentencia puede obligar a la reparación y a pagar indemnización, pero el cobro depende de la situación patrimonial del profesional o clínica.
Y si ganas, ¿cobras? La responsabilidad civil se ejecuta contra el profesional o la clínica; si son solventes, es probable cobrar. En clínicas pequeñas con recursos limitados, la ejecución puede ser más compleja.
Errores que arruinan el caso
- No conservar el consentimiento informado o no pedir copia de la historia clínica y radiografías.
- Firmar conformidades tras la cirugía sin fotografiar el estado previo.
- No pedir una segunda opinión temprana: el tratamiento inmediato puede ser la diferencia entre éxito y daño persistente.
- Dejar pasar el tiempo sin reclamar o aceptar ofertas verbales que no quedan por escrito.
- No solicitar informe pericial técnico antes de plantear una demanda: sin él, probar la desviación técnica es muy difícil.
¿Necesitas un abogado para esto?
Puedes pedir la historia clínica y una segunda opinión por tu cuenta; muchas reclamaciones se resuelven con eso. Necesitas abogado cuando hay daño permanente, la clínica ofrece un pago y quieres evaluar la propuesta, o cuando te niegan responsabilidad. Si necesitas perito odontólogo, el abogado te ayudará a coordinarlo. Si no puedes pagar, pregunta por la posibilidad de justicia gratuita o consulta inicial gratuita para valorar tu caso.
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Preguntas frecuentes sobre este caso
El consentimiento informado debe incluir riesgos relevantes. Si el documento es genérico o no menciona complicaciones predecibles que sufriste, eso puede debilitar la defensa del profesional. Un perito valorará si la información fue suficiente.
Sí. Una ejecución incorrecta, infecciones no tratadas o resecciones excesivas pueden acelerar pérdida ósea y movilidad dental. Para reclamar hay que probar que la técnica aplicada fue inadecuada y que eso causó la pérdida.
La clínica o el profesional suelen tener pólizas de responsabilidad civil profesional que cubren daños justificados. La aseguradora puede ofrecer una solución; si lo hace, valora la propuesta con un abogado para ver si es suficiente.
Aunque te informaran de riesgos, sigue existiendo obligación de aplicar la técnica adecuada. Si el daño se debe a mala ejecución, puedes reclamar por responsabilidad profesional, incluso si firmaste el consentimiento.
Radiografías pre y postoperatorias, fotos clínicas, el informe operatorio, hojas de evolución, consentimientos y facturas. También valen correos o mensajes con el profesional y el informe de la segunda opinión o pericial.
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