Presentar concurso por insolvencia inminente: qué pruebas necesito
Puedes presentar concurso por insolvencia inminente si la empresa no prevé poder cumplir sus obligaciones cuando venzan y no hay vías de financiación viables. Lo que importa es la prueba: estados contables, previsiones de tesorería, comunicaciones con acreedores y contratos que muestren la configuración real de la deuda. Primer paso: ordenar la contabilidad y conservar todas las gestiones de financiación y negociación.
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¿Tienes razón?
La determinación de si existe insolvencia inminente depende más de la documentación que de las palabras. Lo que evalúa un juez o la administración concursal es si, en base a las cuentas y previsiones razonadas, la sociedad no podrá atender sus deudas cuando venzan. Tres cuestiones concretas pesan decisivamente: la contabilidad y los estados financieros auditables; los informes de tesorería y previsiones firmadas por la dirección; y las gestiones de financiación o refinanciación abiertas con bancos o proveedores. Si tienes estados de pérdidas y ganancias, balances, extractos bancarios claros y previsiones de caja que muestren una brecha real y permanente, estás en posición de valorar seriamente presentar el concurso. Si solo hay retrasos temporales sin análisis de viabilidad, puede ser preferible negociar refinanciaciones primero.
Cómo se soluciona
Paso uno: reúne la documentación contable básica. Incluye balances, cuentas de pérdidas y ganancias, libro de facturas emitidas y recibidas, y extractos bancarios que prueben la situación real de caja. Estas piezas son la base de cualquier informe de insolvencia.
Paso dos: prepara un informe de tesorería y previsión. No sirve una afirmación genérica de “no podré pagar”; necesitas un cuadro que muestre ingresos previstos y obligaciones con vencimiento, así como las brechas objetivas que se detectan. Si trabajas con un asesor financiero o el jefe de contabilidad, pide que lo plasmen por escrito y lo firmen.
Paso tres: documenta las gestiones de financiación. Guarda ofertas, correos con bancos, propuestas de aplazamiento con proveedores y cualquier comunicación que muestre intentos de obtener liquidez. Estos documentos demuestran que la empresa intentó alternativas antes de acudir al concurso.
Paso cuatro: registra las deudas y su prioridad. Haz un listado claro de acreedores, cuantías y si existen garantías o avales personales. Este listado facilita la tarea del profesional que te asesorará y permite valorar opciones como acuerdos o refinanciaciones.
Paso cinco: consulta con un abogado concursal. Él te dirá si la documentación es suficiente y te ayudará a redactar la solicitud de concurso o a explorar vías extrajudiciales. Si finalmente presentas el concurso, el letrado te guiará en la entrega de la documentación al juzgado y en las actuaciones iniciales con la administración concursal.
Qué puedes hacer sin abogado: preparar y ordenar la documentación es algo que puedes empezar hoy. Qué requiere abogado: valorar la viabilidad del concurso, redactar la solicitud y representar a la empresa ante el órgano judicial.
Qué puede pasar
Primera vía: la situación se resuelve mediante un acuerdo extrajudicial o refinanciación. Si las pruebas muestran una solución viable mediante entrada de liquidez o reestructuración, la empresa puede evitar el concurso y continuar.
Segunda vía: el concurso lo corrige mediante un convenio. En el concurso se puede negociar con los acreedores un plan de pagos o quitas que permita la continuidad. Un convenio aceptado por las mayorías pertinentes evita la liquidación y puede ser la mejor opción para recuperar actividad.
Tercera vía: apertura de la fase de liquidación. Si no hay viabilidad y no se alcanzan acuerdos, el concurso puede terminar en liquidación y venta ordenada de activos para satisfacer a los acreedores. En este escenario, una documentación pobre o manipulación de las cuentas puede dar lugar a reclamaciones contra administradores.
Y si ganas la discusión sobre la insolvencia, ¿cobras? Una resolución favorable que declare que no había insolvencia no genera cobro automático: la situación patrimonial concreta y la existencia de activos determinan si los acreedores podrán cobrarlos.
Errores que arruinan el caso
- Presentar el concurso con la contabilidad desordenada o con asientos rectificados sin explicación: resta credibilidad y complica la actuación de la administración concursal.
- No documentar las gestiones de financiación: sin correos, propuestas o pruebas de contacto con entidades, resulta difícil demostrar que se intentó evitar el concurso.
- Destruir o alterar extractos bancarios, facturas o libros: además de arruinar tu caso, puede generar sospechas de conducta dolosa.
- Esperar demasiado y no confeccionar previsiones razonadas; declarar insolvencia cuando ya no hay activos líquidos puede empeorar la posición de tus administradores.
- No separar facturas personales y de empresa: mezclar patrimonios dificulta negociar y puede llevar a reclamaciones personales.
¿Necesitas un abogado para esto?
Puedes empezar a preparar la documentación por tu cuenta: balances, extractos y previsiones son tareas administrables internamente. Necesitas un abogado cuando toca decidir si presentar el concurso o negociar alternativas, redactar la solicitud y representarte ante el juzgado. Si existe la posibilidad de justicia gratuita, infórmate: puede cubrir la asistencia en la fase concursal.
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Preguntas frecuentes sobre este caso
No. La previsión debe ser razonada y basada en datos verificables: facturas pendientes, contratos con fechas de cobro, extractos bancarios y supuestos realistas. Un documento vago carece de valor probatorio.
Sí, pero es importante documentar esas negociaciones. Los intentos de refinanciación deben constar por escrito para que el juez o la administración concursal vean que se intentaron alternativas antes de acudir al concurso.
No siempre. Lo necesario es contabilidad fiable y documentos que justifiquen la situación. Una auditoría aporta peso probatorio, pero no es requisito en todos los casos.
Un contrato verbal es prueba débil. Si dependes de acuerdos no escritos, intenta obtener confirmaciones por correo, albaranes o cualquier constancia escrita que respalde la previsión de ingresos.
Si aparece una solución viable después de presentar el concurso, es posible negociar con la administración concursal y los acreedores para evitar la liquidación y aprobar un convenio que permita la continuidad.
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