Cómo preparar la documentación para presentar un concurso voluntario
No basta con decir que estás insolvente; para presentar un concurso voluntario necesitas una memoria económica y documentación que explique tu situación patrimonial y las causas de insolvencia. Empieza reuniendo contabilidad completa, balances, listados de acreedores y acreedoras, contratos laborales y mercantiles, extractos bancarios y cualquier escrito de acreedores que reclamen deuda. Organizarlo todo te permite tomar decisiones informadas y facilita la labor del abogado y del administrador concursal.
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¿Tienes razón?
El derecho a solicitar el concurso voluntario no es una cualidad que dependa de una suma: depende de la situación objetiva del deudor y de su capacidad para cumplir obligaciones. Lo que determina si la solicitud prospera es que la documentación acredite la insolvencia o el riesgo inminente y que se describan con claridad los activos y pasivos. La calidad de la documentación es clave: balances y libros contables ordenados, listados completos de acreedores con domicilios, contratos laborales actualizados y extractos bancarios que enlacen las operaciones son los elementos que convencen al juez y facilitan que el procedimiento fluya.
Si eres autónomo o sociedad, la preparación es parecida: tendrás que listar bienes, cargas, contratos de arrendamiento, hipotecas y cualquier otra garantía. Es especialmente importante identificar operaciones con administradores o partes vinculadas, ya que pueden ser revisadas. Otro factor que pesa es la existencia de intentos de negociación con acreedores antes de solicitar el concurso: aunque no es obligatorio en todos los casos, registrar ofertas de pago o comunicaciones de negociación mejora la presentación y demuestra que se buscó una solución previa.
Por último, la coherencia entre las cifras contables y los extractos bancarios es esencial. Las discrepancias no explicadas generan dudas y pueden retrasar el nombramiento del administrador concursal o provocar requerimientos adicionales del juzgado.
Cómo se soluciona
- Reúne la contabilidad y la documentación básica: balances, cuentas de pérdidas y ganancias, libros contables, facturas emitidas y recibidas, y extractos bancarios. Si gestionas la contabilidad con un programa, exporta los ficheros y haz copias impresas.
- Prepara un inventario de activos y pasivos: escribe lista de bienes muebles e inmuebles, vehículos, derechos litigiosos, inversiones y la localización de cada uno. Acompaña cada bien con su documentación (escrituras, contratos de compraventa, recibos de IBI, pólizas de seguro).
- Lista y clasifica a tus acreedores: anota nombre/razón social, importe aproximado, concepto de la deuda, dirección y si existe garantía real. Incluye a Hacienda y Seguridad Social con las deudas fiscales y laborales. Para cada deuda, adjunta la factura o contrato que la origine.
- Documenta las relaciones laborales: contratos de trabajo, nóminas, certificados de IRPF, y cualquier comunicación con trabajadores sobre ERTE o reducciones. Si existe conflicto laboral en curso, copia actas y demandas.
- Describe las causas de insolvencia: redacta una memoria que explique la evolución de la empresa o actividad, los factores que han llevado a la situación actual (caídas de volumen, pérdida de clientes, decisiones de inversión) y las medidas adoptadas hasta la fecha. Adjunta correos y ofertas de negociación con proveedores o entidades financieras.
- Prepara las cuentas anuales y certificaciones contables: aunque puedas tener cuentas provisionales, adjunta las últimas cuentas presentadas y cualquier informe o auditoría disponible.
- Junta poderes y documentación societaria: estatutos, actas societarias, lista de administradores y poderes especiales, identificación fiscal y certificados de estar al corriente de impuestos si los tienes.
- Exporta y guarda todo por duplicado: una copia digital organizada en carpetas y otra impresa en un expediente. Es importante que puedas entregar la documentación al abogado y al juzgado en formato ordenado.
Qué puedes hacer solo y qué necesita profesional: puedes reunir y ordenar la documentación inicial, preparar la lista de acreedores y escribir la memoria de causas. Sin embargo, la redacción definitiva de la solicitud concursal, la valoración de activos y la estrategia (concurso con o sin propuesta anticipada de convenio, medidas de continuidad) exige la intervención de un abogado con experiencia concursal. Además, la coordinación con un administrador concursal y la posible designación de peritos suele requerir asistencia técnica.
Qué puede pasar
1) Se admite la solicitud y se nombra administrador concursal: si la documentación está en orden, el juzgado admite la declaración de concurso y un administrador toma control para evaluar la masa activa y pasiva. Con un expediente limpio, el proceso avanza con menor fricción.
2) El juez solicita documentación adicional o clarificaciones: si hay incongruencias contables o falta información sobre activos o deudas, el juzgado puede requerir aclaraciones. Esto retrasa el trámite y obliga a aportar informes complementarios.
3) Impugnaciones de terceros o actuaciones patrimoniales: acreedores pueden impugnar actos o presentar solicitudes paralelas; además el juez puede autorizar medidas para preservar activos o ejecutar cargas. Si aparecen actuaciones de administración desleal o pagos sospechosos, puede iniciarse la investigación correspondiente.
Recuerda que la admisión del concurso no garantiza la continuidad del negocio: el administrador puede proponer medidas de liquidación o de venta de unidades productivas.
Errores que arruinan el caso
- No ordenar la contabilidad ni conciliar cuentas con extractos bancarios: genera desconfianza y requerimientos.
- Ocultar deudas con socios, administradores o partes vinculadas: esas operaciones suelen ser objeto de revisión y pueden complicar responsabilidades personales.
- No documentar intentos de negociación con acreedores: aparenta que no se intentó una solución previa.
- Presentar una memoria ambigua o sin explicar las causas de la insolvencia: dificulta que el juez y el administrador valoren la viabilidad de medidas de continuidad.
- Entregar documentación incompleta al abogado: retrasa la presentación y encarece el proceso.
¿Necesitas un abogado para esto?
Puedes preparar la documentación inicial por tu cuenta para ahorrar costes: balances, listados de acreedores y memoria de causas son trabajo tuyo. Necesitarás abogado para redactar la solicitud concursal, decidir la estrategia (concurso con propuesta o sin ella), y representar ante el juzgado. Si hay bienes con valoración compleja o posibles responsabilidades de administradores, la intervención profesional es imprescindible. Si no tienes recursos, pregunta por justicia gratuita o turno de oficio.
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Preguntas frecuentes sobre este caso
Exporta los extractos de todas las cuentas de la empresa y de los administradores cuando haya movimientos relevantes. Vincula cada cobro y pago con la factura o contrato correspondiente para evitar discrepancias entre contabilidad y saldo bancario.
Sí, incluye todas las deudas conocidas, incluso las no documentadas formalmente. Anota el nombre, importe aproximado y circunstancia del crédito; omitirlas empuja a requerimientos y genera sanciones por información inexacta.
Mejor que nada, pero es preferible una memoria ordenada y con documentación que la respalde: correos, ofertas rechazadas, facturación en caída y balances. La presentación profesional transmite más credibilidad.
Sí. Las operaciones con partes vinculadas suelen revisarse y son relevantes para responsabilidad patrimonial. Anótalas y adjunta contratos o justificantes.
La preparación puede hacerse por ti, pero la presentación formal y la defensa ante el juzgado suelen requerir abogado y procurador. Consulta si tu situación puede cubrirse por turno de oficio o justicia gratuita.
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