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Mi hijo/a me ha contado que lo han tocado en el colegio

Si tu hijo o hija te ha contado que lo han tocado en el colegio, puedes y debes actuar: lo que marca la respuesta es el riesgo para el menor, la edad y la fuente de la información. Primer paso: proteger al menor y recoger toda la información que puedas sin presionarle. Después, documenta lo que te diga y valora las vías: protección educativa, administrativa y, si procede, penal. Aquí tienes cómo hacerlo paso a paso.

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¿Tienes razón?

Cuando un menor dice que ha sufrido tocamientos en el centro escolar, no hay una sola respuesta automática: lo que más importa es una mezcla de factores que determinan si hay base para una medida de protección o para una investigación. Comprueba, en este orden mental: la edad del menor y su capacidad para narrar lo ocurrido; si el relato contiene detalles concretos coherentes con el entorno escolar; si existen testigos o personas que puedan confirmar la presencia del presunto autor en el lugar y en el tiempo; y si el menor presenta cambios en su conducta, síntomas emocionales o físicos que no se expliquen por otra causa. Que el niño o la niña sea menor hace que la presunción de riesgo de daño deba considerarse con más atención.

No estás obligada a creer ni a rechazar la declaración del menor por defecto. En la práctica, tu decisión se basa en tres pilares: la consistencia del relato, la existencia de indicios objetivos (testigos, mensajes, cambios de conducta) y la necesidad inmediata de protección del menor. Si algo de esto falta, no significa que no haya ocurrido: significa que el siguiente paso es asegurar la protección y recopilar pruebas con cuidado.

Cómo se soluciona

  1. Proteger al menor ahora mismo: separa al menor del presunto agresor si conviene y evita el contacto directo con quien se señala como autor. Si el presunto autor es personal del centro, pide que el menor deje de coincidir con esa persona hasta que se aclare la situación.
  2. Anota el relato tal cual te lo contó el menor. Usa sus propias palabras, la fecha y la hora aproximada si las recuerda, quién estaba presente y cualquier detalle espacial (aulas, patio, etc.). No interroges ni hagas sugerencias; preguntas abiertas y pocas. Conserva el registro en un archivo que puedas imprimir o enviar por correo electrónico a ti misma con acuse.
  3. Busca prueba objetiva: mensajes de móvil, fotos, vídeos del centro, partes de incidencias del colegio, listas de clase, testimonios de compañeros o profesorado, registro de entrada y salida. Pide al colegio que conserve grabaciones o documentos relevantes y solicita por escrito que no se destruya nada.
  4. Informa a la dirección del centro por escrito, pidiendo constancia y copia de la comunicación; solicita medidas provisionales de protección (separación de grupos, vigilancia, etc.). Adjunta el relato del menor si es posible y pide que quede asentado en el libro de incidencias.
  5. Valora asesoramiento externo. Puedes pedir orientación a servicios de protección infantil de tu comunidad autónoma, a la inspección educativa o a equipos de atención a la infancia. Si la situación parece grave o el centro no actúa, la vía penal es una opción a considerar.
  6. Conserva la normalidad del menor en lo posible: mantener rutinas, evitar alarmismos en público y buscar apoyo psicológico si el niño o la niña muestra sintomatología.

Qué puedes hacer sola y cuándo llamar a un profesional: tú puedes recoger el relato, pedir medidas provisionales al centro y solicitar la conservación de pruebas. Necesitarás un abogado o procurador si el colegio se niega a tomar medidas, si la situación deriva en procedimiento penal o si hay oferta de acuerdos, responsabilidad civil o sanciones administrativas en juego.

Qué puede pasar

  1. Se arregla con una comunicación interna: a menudo, los centros actúan después de recibir la denuncia de los padres, toman medidas internas y el asunto se resuelve con cambios organizativos o sanciones disciplinarias. Ese resultado es frecuente y puede ser suficiente cuando la prioridad es la protección del menor y la reparación escolar.
  1. Acuerdo o medidas administrativas: puede abrirse un expediente sancionador interno en el centro o en la administración educativa. En ocasiones se acuerda un plan de protección, traslados, mediación o programas de sensibilización. Un acuerdo puede convenir si evita la revictimización y garantiza seguridad; además, resuelve más rápido que un procedimiento judicial.
  1. Investigación penal y juicio: si hay indicios de delito, la Policía o la Fiscalía puede iniciar diligencias. En la vía penal se practican pruebas forenses y periciales, se toman declaraciones y, si procede, se instruye causa. Si la investigación no prospera por falta de prueba, puede no haber acusación. Si hay sentencia, su ejecución depende de la situación económica del condenado.

Y si ganas, ¿cobras? En el ámbito penal, la responsabilidad civil puede reconocerse en la sentencia o en procedimientos civiles paralelos. Incluso con sentencia favorable, cobrar depende de la solvencia del responsable; si la persona o el centro no tienen bienes, una sentencia no garantiza recuperación económica inmediata.

Errores que arruinan el caso

  • Interrogar al menor repetidamente con preguntas dirigidas. Esto contamina el relato y debilita su valor probatorio.
  • No pedir por escrito la conservación de documentos y grabaciones del centro. Muchos registros se borran automáticamente si nadie lo solicita.
  • Enfrentarse en público con el presunto autor o exigirle explicaciones sin la mediación del centro o de las autoridades. Eso complica pruebas y puede aumentar el riesgo.
  • Eliminar pruebas digitales creyendo que así proteges al menor. Los mensajes y capturas hay que preservarlos.
  • Callar por vergüenza: retrasar la denuncia por no contar con pruebas puede hacer perder indicios valiosos.

¿Necesitas un abogado para esto?

La primera gestión puedes hacerla tú: tomar el relato del menor, pedir medidas provisionales al colegio y solicitar la conservación de pruebas por escrito. Necesitarás abogado sí la administración o el centro no actúan, si se inicia investigación penal o si te ofrecen un acuerdo económico. Si hay riesgo legal para la custodia o el presunto autor es profesional del centro, consulta con un penalista y comprueba si puedes acceder al turno de oficio.

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Preguntas frecuentes sobre este caso

Sí. Un reconocimiento médico registra el estado del menor y puede aportar indicios forenses o psicológicos. Pide que el informe conste por escrito y conserva copia. La atención sanitaria también es importante para la protección inmediata del niño o la niña.

Sí. Los mensajes pueden ser prueba siempre que se preserven correctamente: haz capturas y exporta la conversación; mejor aún, envíate una copia por correo electrónico con fecha y conserva el teléfono. No borres nada.

No necesariamente. Puedes pedir medidas al centro y asesoramiento a servicios de protección infantil. Si hay indicios de delito o riesgo, la policía y la Fiscalía son la vía para abrir una investigación penal.

Sí. La administración educativa puede abrir procedimientos disciplinarios con independencia de la vía penal, y adoptar medidas cautelares para proteger al menor mientras se investigan los hechos.

Si el centro no actúa, solicita intervención de la inspección educativa o de los servicios sociales de tu comunidad. Si persiste la inacción y hay indicios de delito o riesgo, acude a la Policía o a la Fiscalía para iniciar diligencias.

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