Mi empleadora no me ha dado de alta en la Seguridad Social, qué puedo hacer?
No estar dada de alta en la Seguridad Social no te priva de derechos: la relación laboral existe cuando hay trabajo efectivo. Si no estás dada de alta, recopila prueba de tu trabajo, pide la regularización por escrito y valora denunciar a la Inspección de Trabajo o reclamar ante lo social para exigir altas y cotizaciones y salarios pendientes.
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¿Tienes razón?
No tener alta en la Seguridad Social es una irregularidad grave, pero no implica que no tengas derecho a salario ni a cotizaciones. Lo que determina la solidez de tu reclamación son: la existencia probada de la prestación efectiva de servicios (horarios, funciones, pagos), la persistencia en el tiempo del trabajo y cualquier señal de reconocimiento de la relación por parte de la empleadora. Si trabajas regularmente y recibes pagos, aunque sean en efectivo, y la empleadora reconoce de algún modo la relación, puedes exigir que te den de alta y que abonen las cotizaciones que correspondan.
Otros factores que influyen son si la ausencia de alta fue deliberada para evadir obligaciones y si existen testigos o documentos que demuestren la jornada. La Inspección de Trabajo valora estos indicios y puede actuar de oficio.
Cómo se soluciona
1) Reúne prueba. Conserva mensajes, justificantes de pago, fotos del entorno de trabajo, registros de calendario y declaraciones firmadas de personas que puedan acreditar tu presencia y funciones. Exporta y guarda conversaciones del móvil.
2) Solicita la regularización por escrito. Envía un burofax o carta certificada solicitando la alta y la regularización de las cotizaciones. Conserva el acuse de recibo; es una prueba de que reclamaste.
3) Contacta a la Seguridad Social. Solicita información sobre tus cotizaciones y comprueba si consta alguna alta. Si no hay, la propia Seguridad Social puede orientarte sobre la presentación de una reclamación o denuncia.
4) Presenta denuncia ante la Inspección de Trabajo. La Inspección puede investigar, requerir la alta y sancionar a la empleadora. Aporta toda la documentación que hayas reunido para facilitar la investigación.
5) Reclamación por vía laboral. Si la empleadora no regulariza, puedes reclamar en el juzgado de lo social el pago de salarios y la regularización de cotizaciones. Antes de la demanda suele ser necesario intentar una conciliación.
En los primeros pasos puedes actuar sola: reunir pruebas, pedir la regularización por escrito y denunciar ante la Inspección. Para la demanda y para negociar acuerdos que impliquen regularizaciones y pagos suele ser necesario abogado. Si la empleadora te ofrece una cantidad para cerrar el asunto, consulta con un profesional antes de firmar.
Qué puede pasar
1) Regularización amistosa. La empleadora decide dar de alta y abonar las cotizaciones y salarios atrasados. Es la solución más rápida y práctica y evita sanciones.
2) Intervención de la Inspección y acuerdo. La Inspección puede obligar a la empleadora a regularizar y sancionarla. La conciliación posterior puede conducir a un acuerdo de pago y regularización.
3) Litigio en lo social. Si llevas el caso a juicio y el tribunal te da la razón, la empleadora puede ser condenada a abonar cotizaciones y salarios. Si la empleadora no tiene recursos suficientes, ejecutar la sentencia puede resultar complicado.
Y si ganas, ¿cobras? Ganar en juicio otorga un título ejecutivo, pero el cobro efectivo depende de la solvencia de la empleadora. En ocasiones, la Administración puede reclamar cotizaciones pendientes con mecanismos distintos al procedimiento civil o laboral.
Errores que arruinan el caso
- Aceptar pagos en mano sin recibo ni documento que lo justifique.
- No reclamar por escrito la regularización antes de iniciar otros pasos.
- Borrar mensajes o pruebas que acrediten la relación.
- Ignorar la posibilidad de denunciar ante la Inspección; muchas empleadoras reaccionan cuando hay intervención administrativa.
- Firmar acuerdos de “arreglo” sin especificar la regularización de la afiliación y cotizaciones.
¿Necesitas un abogado para esto?
Puedes iniciar la reclamación por tu cuenta: pide por escrito la alta y presenta denuncia ante la Inspección de Trabajo. Necesitarás abogado si la empleadora se niega a regularizar, si hay cantidades importantes en disputa o si te ofrecen un acuerdo para renunciar a derechos. Un abogado te ayudará a preparar la conciliación o la demanda ante el juzgado de lo social. Consulta si puedes acceder a justicia gratuita.
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Preguntas frecuentes sobre este caso
La Seguridad Social y la Inspección pueden investigar la situación y requerir a la empleadora la alta. Si hay indicios de trabajo efectivo y relación laboral, la autoridad puede obligar a la regularización.
Mientras no conste tu alta, no puedes acceder a las prestaciones vinculadas a la cotización. Por eso es importante reclamar la regularización y, si procede, las cotizaciones retroactivas.
Sí. Declaraciones firmadas de personas que puedan acreditar tu presencia y tareas en el domicilio son una prueba útil para acreditar la relación laboral.
La Inspección puede abrir expediente, visitar el domicilio, recabar pruebas y requerir a la empleadora que proceda a la alta y al pago de cotizaciones; también puede imponer sanciones administrativas.
Si el despido responde a la denuncia, puede estar prohibido. Conserva prueba de la causa y consulta con un abogado: podrías impugnar el despido y reclamar medidas por represalia.
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