Firmé como avalista de una empresa y ahora la empresa está en concurso
Si la empresa para la que avalaste entra en concurso, el aval no desaparece: el administrador concursal y los acreedores pueden intentar cobrar sobre la garantía. Tu situación depende de la naturaleza del aval, de si fue otorgado a la empresa o a un tercero, y de las decisiones de la administración concursal. Lo primero es notificarte por escrito y pedir el detalle de la deuda y del proceso concursal.
¿Necesitas abogados especialistas en avales y fianzas?
Compara abogados especializados y elige con calma. Análisis de tu caso gratuito.
Ver abogados Sin compromiso · GratisAbogados especializados en Derecho Bancario y Reclamaciones Financieras
¿Tienes razón?
Estar avalista de una empresa concursada implica que la garantía que diste puede ser exigible por los acreedores y por la administración concursal. Lo que determina si te van a reclamar con fuerza son tres factores: la tipología del aval (si es individual, solidario o subsidiario), si la deuda garantizada es privilegiada frente a otros créditos, y si el aval fue prestado con alguna limitación temporal o de importe. Además importa si el aval fue prestado en relación con operaciones que pueden ser impugnadas en concurso —por ejemplo, pagos o garantías otorgadas antes de la declaración de concurso que el administrador concursal pueda intentar resolver o anular.
Si firmaste como avalista a favor de la entidad financiera que financió a la empresa, esa entidad puede intentar cobrarte directamente una vez se acredite la insolvencia de la empresa. Si el aval cubre obligaciones posteriores o ha sido extendido por prórroga automática, tu responsabilidad se mantiene salvo que el acreedor acuerde otra cosa o quede extinguida por pago. También es relevante si la entidad que reclama ha formulado crédito con la calificación de privilegiado: las reglas de cobro en concurso varían y la posición del avalista puede complicarse cuando los activos del concursado son escasos.
Tu defensa será más fuerte si el aval está limitado a importes concretos, si hay pruebas de que la deuda no existe o está mal calculada, o si la operación que originó el crédito es susceptible de impugnación por el administrador concursal.
Cómo se soluciona
- Solicita información formal: pide al banco y a la administración concursal copia del contrato de crédito, la relación de créditos admitidos y la documentación que fundamenta la reclamación. Hazlo por escrito y conserva constancia. Este paso es básico y puedes hacerlo sin abogado.
- Revisa la escritura del aval: necesitas saber si has asumido responsabilidad subsidiaria, solidaria o limitada, y si existe una cláusula de prórroga. Esa lectura precisa la estrategia: negarte a pagar si el aval excede lo acordado o negociar si la cifra reclamada es razonable.
- Comprueba si el administrador concursal cuestiona operaciones previas: si la garantía se otorgó poco antes del concurso, el administrador puede impugnar la garantía como acto perjudicial para el patrimonio del concursado. Si el aval es susceptible de impugnación, eso puede anular o limitar tu obligación.
- Negocia con la entidad financiera o con el administrador concursal: en muchos concursos se buscan soluciones globales; en ocasiones se ofrece un acuerdo que reproduce un plan de pagos o reducciones. Exigir que cualquier acuerdo quede por escrito y que incluya liberación clara frente a la deuda total es esencial.
- Prepara la defensa judicial si te demandan: aporta pruebas sobre el alcance del aval, la fecha de su otorgamiento, y cualquier vicio o irregularidad. Un abogado especializado en concursal valorará también si conviene plantear acciones frente al administrador por impugnación de actos o reclamar responsabilidades.
Qué hacer hoy: solicitar por escrito toda la documentación y obtener copia del auto de concurso y del listado de créditos. Qué necesita un profesional: estudiar la escritura del aval, analizar las posibles acciones del administrador concursal y negociar o litigar según proceda.
Qué puede pasar
1) Se arregla con una carta. En algunos procedimientos concursales, la entidad acepta retirar la pretensión contra el avalista tras llegar a un acuerdo con la administración concursal o con los acreedores; se formaliza mediante documento de liberación.
2) Acuerdo o conciliación. Es frecuente que el acreedor proponga soluciones para evitar pleitos: quitas, esperas o planes de pago. Un acuerdo buscado puede ser preferible a una ejecución rápida que te obligue a pagar mientras el concurso sigue abierto.
3) Juicio. Si la entidad decide demandarte, el procedimiento puede derivar en ejecución contra tus bienes. Si pierdes, habrá que valorar la imposición de costas y la posibilidad de embargos. Si ganas, la sentencia obligará al banco a abstenerse de cobrar, aunque la efectividad dependerá del patrimonio del concursado y del propio banco.
Y si ganas, ¿cobras? La cuestión aquí es al revés: tu objetivo es no pagar; si obtienes sentencia favorable, no tendrás que hacer frente a la garantía. Pero una sentencia a tu favor no genera cobro adicional para ti.
Errores que arruinan el caso
- No pedir la documentación del concurso ni la relación de créditos admitidos: sin eso no sabes qué te reclaman.
- Ignorar la posible impugnación de actos: si la garantía puede ser anulada por el administrador, dejar pasar esa oportunidad es perder una defensa clave.
- Firmar acuerdos verbales con el banco para fraccionar sin documento que libere tu responsabilidad por el resto.
- No comprobar si el aval se concedió bajo presiones o información defectuosa: puede haber causa de anulabilidad.
- Reaccionar tarde: en concursos, las decisiones del administrador cambian rápido y perder oportunidades de negociación puede costar caro.
¿Necesitas un abogado para esto?
Si la empresa entra en concurso, es probable que necesites un abogado: la materia concursal tiene reglas y plazos técnicos y el administrador concursal puede impugnar actos. Debes asesorarte si la cantidad reclamada es relevante, si la garantía fue firmada recientemente o si la entidad te ofrece un acuerdo. Si cumples requisitos económicos puedes solicitar justicia gratuita; de lo contrario, un abogado especializado te ayudará a negociar o a litigar eficazmente.
Casos relacionados
Otros problemas frecuentes en abogados especialistas en avales y fianzas
Preguntas frecuentes sobre este caso
Si un juez declara que debes pagar y no lo haces, puede iniciarse ejecución sobre tu patrimonio. Ser avalista te expone frente a esa posibilidad si el acreedor obtiene título ejecutivo.
El administrador puede intentar impugnar actos anteriores al concurso que perjudiquen la masa hereditaria, incluida la concesión de garantías. Si consigue anular el aval, tu obligación puede desaparecer o limitarse.
Sí. Negociar un acuerdo con el banco o con el administrador concursal puede ser la vía más práctica; exige que cualquier acuerdo incluya liberación por escrito de la obligación garantizada.
Pagar sin condiciones o sin liberación escrita es arriesgado. Es preferible negociar términos formales antes de pagar para evitar quedar obligado indefinidamente.
Pide copia del contrato de crédito, de la escritura del aval, del auto de concurso y del listado de créditos admitidos. Con eso sabrás la dimensión del problema.
¿Necesitas resolver este problema legal?
Te conectamos con los mejores abogados especializados. Consulta gratuita y sin compromiso.