Inversionistas piden due diligence y no estamos listos
Que te pidan due diligence no es un rechazo: es parte del proceso de inversión. Lo que determina si avanzas es la documentación que tengas y los riesgos descubiertos en contratos, propiedad intelectual y obligaciones laborales o fiscales. Primer paso: haz un inventario realista de documentos y prioriza los asuntos que impactan la valoración o la viabilidad del cierre.
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¿Tienes razón?
Que un inversionista pida due diligence suele significar interés serio, pero también una inspección profunda. Tres cosas deciden si estás en posición de negociar:
- Completa la documentación societaria. Escritura de constitución, pactos de socios, decisiones de directorio y libros societarios deben estar ordenados y coincidir con la realidad. Inconsistencias en pactos o poderes de representación generan dudas que erosionan valor.
- Propiedad intelectual y contratos clave. Si tu tecnología no tiene titularidad clara (código en repos personales, contratos de trabajo que no asignan derechos, o proveedores externos sin cesión), los riesgos son altos. Los inversionistas miran quién es dueño del core: si no eres tú, tendrás que negociar cesiones o garantías.
- Pasivos laborales y fiscales. Contratos mal formalizados, previsiones impagas o prestaciones laborales no cubiertas pueden convertirse en contingencias costosas. Lo mismo ocurre con obligaciones fiscales o incumplimientos contractuales con clientes grandes.
Si en esos tres puntos hay huecos, tu negociación será más difícil y el inversionista pedirá salvaguardas o descuentos. Pero muchas deficiencias se corrigen con trabajo razonable: regularización de contratos, formalización de pactos, y acuerdos de cesión.
Cómo se soluciona
- Haz un checklist inicial. Reúne: escritura social y modificaciones, pactos de socios, poderes, actas de directorio, acuerdos de inversión previos, libros contables básicos, contratos laborales y de prestación de servicios, contratos con clientes y proveedores, acuerdos de confidencialidad, documentación de propiedad industrial/intangible, y documentos fiscales básicos. Tú puedes compilar la mayoría; centraliza en una carpeta segura.
- Regulariza la titularidad del IP. Revisa contratos con empleados y colaboradores: si no hay cláusula de cesión clara, firma acuerdos de transferencia con los autores y contratistas. Para código aportado por fundadores desde repos personales, documenta contribuciones y transfiérelas a la sociedad mediante contratos.
- Revisa contratos laborales y obligaciones previsionales. Documenta lo que está pagado y lo pendiente. Si hay cobranza de horas extra o reclamos, prepara las explicaciones y la documentación de soporte.
- Ordena finanzas y obligaciones fiscales. Prepara conciliaciones bancarias, registros básicos y facturas. Si hay deudas o contingencias fiscales, documenta el plan de regularización.
- Redacta resúmenes ejecutivos por materia. Para temas complejos (litigios, propiedad intelectual, contratos con cláusulas cambiarias), prepara una nota que explique riesgo, probabilidad y plan de mitigación. El inversionista quiere transparencia: ocultar problemas suele ser peor que mostrarlos.
- Acordar términos de due diligence. Negocia el alcance y duración del acceso a información, y exige un acuerdo de confidencialidad robusto y limitaciones en el uso de la información. Pide que el acceso técnico sea supervisado y que los reportes que les entregues se devuelvan o destruyan si no avanzan.
- Cuándo buscar ayuda profesional. Para regularización de títulos, cesión de IP, o confección de pactos de socios, contrata un abogado con experiencia en startups. Para pasivos laborales o fiscales complejos, involucra especialistas. Si no puedes pagar, verifica la opción de asesoramiento inicial gratuito o consultorías que trabajan por equity.
Qué puede pasar
1) Cierre con ajustes simples: el inversionista acepta las explicaciones y pide correcciones contractuales y algunas garantías o representaciones. Todo se soluciona con firmas y ajustes en el pacto y el SPA. Este escenario es común cuando las deficiencias no afectan la propiedad esencial ni hay pasivos ocultos.
2) Acuerdo condicionado o con descuento: si hay riesgos reales —por ejemplo, titularidad del software en duda o pasivos laborales significativos— el inversionista puede proponer condiciones: retención de fondos en escrow, reducciones en la valoración, o cláusulas de indemnización. Aceptar puede ser razonable si el capital y la relación estratégica compensan el descuento.
3) Ruptura del proceso y potencial litigio posterior: si el inversionista detecta irregularidades graves o falta de buena fe en la divulgación, puede retirarse y, en casos extremos, iniciar acciones (revindicación de IP, demandas por fraude informativo). Si pierdes ese pleito, las costas y el daño reputacional pesan. Además, una negativa pública de un inversionista puede complicar rondas futuras.
Y si ganas, ¿cobras? En fusiones y adquisiciones la existencia de activos líquidos o garantías determinará la capacidad de pago. A veces la resolución contractual incluye indemnizaciones que dependen de que existan fondos.
Errores que arruinan el caso
- Ocultar información o minimizar pasivos: perderás confianza y el proceso puede terminar mal.
- No centralizar documentos: dispersión de información ralentiza el proceso y transmite desorden.
- No documentar cesiones de IP: repos personales de código sin contratos de cesión son la causa más frecuente de bloqueo.
- Firmar acuerdos de confidencialidad genéricos sin limitar uso o sin controlar el acceso técnico.
- Esperar a que el inversionista lo pida para ordenar los papeles: el trabajo previo mejora la posición de negociación.
¿Necesitas un abogado para esto?
Puedes compilar muchos documentos tú mismo, y la primera priorización suele ser interna. Necesitarás abogado para redactar o revisar pactos de socios, cesiones de IP y acuerdos de inversión; también cuando el inversionista propone cláusulas de indemnización o escrow. Si la otra parte ya trae un borrador de SPA, es el momento en que un abogado suele amortizarse. Si tu situación es complicada y no tienes recursos, verifica la Corporación de Asistencia Judicial u opciones de asesoría por equity.
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Preguntas frecuentes sobre este caso
Un LOI es un paso de interés, pero suele incluir términos que obligan a cooperar en la due diligence. Firma sólo si entiendes las obligaciones que contrajiste, la exclusividad y las condiciones de salida. Si no estás listo, negocia plazos y limitaciones en el acceso.
La titularidad se demuestra con contratos de cesión firmados por autores y empleadores, documentación de contribuciones y repositorios controlados por la sociedad. Si el código estaba en repos personales, firma cesiones y registra quién contribuyó qué y cuándo.
La falta de contratos escritos complica la valoración del riesgo laboral. Regularizar la relación mediante contratos y documentar pagos y previsiones reduce incertidumbre, pero puede implicar ajustes retroactivos si existen obligaciones acumuladas.
Sí, el acceso técnico debe controlarse y registrarse. Usa cuentas con permisos limitados, auditorías de acceso y acuerdos que restrinjan la copia o uso de información. Pide que el acceso sea temporal y supervisado.
No se puede dar cifras generales: la reducción depende de la gravedad del riesgo, la negociación y el apetito del inversionista. En la práctica, ciertos riesgos materiales suelen traducirse en condiciones o retenciones en el cierre.
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