Busco asesoramiento para la due diligence de compra
Sí puedes comprar una sociedad, pero si no haces una due diligence adecuada puedes heredar deudas, problemas fiscales o contratos que te ataquen después. Lo que determina si la operación es segura es la profundidad de la revisión (contable, fiscal, laboral, contractual y registral) y cómo plasmas las garantías en el contrato. Primer paso: pedir toda la documentación clave y buscar asesoramiento especializado en derecho de sociedades y fiscalidad.
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¿Tienes razón?
Si te planteas comprar una sociedad, no es una cuestión de si la compra es legal —esa normalmente lo es—, sino de hasta qué punto asumes riesgos ocultos. Lo que determina si tu posición es buena son, principalmente: la calidad y la antigüedad de la documentación que te entreguen; si la sociedad tiene pasivos no contabilizados (impuestos, cuotas a la Seguridad Social, procedimientos judiciales o laborales); la existencia de contratos con cláusulas que limitan la actividad o generan obligaciones futuras; y el estado registral: pactos parasociales, cargas sobre participaciones o anotaciones en el Registro Mercantil. Si puedes acceder a los libros contables, a las declaraciones fiscales y a los contratos relevantes, tu posición empieza fuerte. Si te entregan poco o tarde, la operación exige salvaguardas contractuales importantes.
Cómo se soluciona
- Reúne la documentación básica. Pide escritura de constitución, estatutos, acuerdos de junta y de órgano de administración, última contabilidad y cuentas anuales depositadas, declaraciones fiscales, recibos de nóminas y Seguridad Social, contratos clave (arrendamientos, suministros, préstamos, suministros críticos, acuerdos con clientes y proveedores), pólizas de seguro, contratos con administradores y cualquier litigio comunicado. Exporta las conversaciones relevantes (correo y mensajería) y pide comprobantes bancarios de las operaciones que te preocupen.
- Organiza la revisión por áreas. Haz que un abogado especializado revise cláusulas societarias, potenciales conflictos de interés y la trazabilidad de las participaciones. Un fiscalista revisará impuestos pendientes y riesgos de rectificación. Un laboralista valorará contratos de trabajo, litigios pendientes y contingencias por improcedencias. Un auditor o experto contable apuntará sobre valoración de activos y pasivos y reconocimiento contable.
- Define los riesgos críticos y exígeles evidencia. Si hay deudas fiscales no pagadas, pide certificaciones de la Agencia Tributaria; para la Seguridad Social, certificados de estar al corriente; para clientes y proveedores, confirmaciones de saldos. En muchos casos no podrás obtener todo: documenta lo que falta y pide garantías contractuales por ello.
- Negocia protecciones contractuales. Solicita representaciones y garantías amplias sobre estado contable, tributario y laboral. Introduce cláusulas de indemnización para las contingencias que descubras y mecanismos de ajuste de precio: retenciones en depósito, cuentas de escrow, o cláusulas de ajuste según resultados. Prevé mecanismos de resolución por fraude en la información entregada.
- Planifica la transmisión formal. Revisa cómo se transmitirán las participaciones o acciones, quién firma, si hace falta junta o consentimiento de terceros y cómo se inscribe en el Registro Mercantil. Comprueba también las obligaciones de notificación a terceros si existen contratos con cláusulas de cambio de control.
Qué puede hacer tú solo: recopilar documentos básicos, exportar conversaciones, pedir certificados fiscales y de la Seguridad Social, y preparar una lista de preguntas concretas para el vendedor. Cuándo necesitas profesionales: al valorar pasivos ocultos, negociar cláusulas complejas o cuando los montos en juego justifican seguro reputacional o fiscal.
Qué puede pasar
- Arreglo fuera de contrato. Muchas compras se cierran con aclaraciones y ajustes escritos: el vendedor aporta documentación adicional y se pacta una retención o una reparación limitada. Es habitual y a veces la solución más rápida y barata.
- Acuerdo con garantías. Llegáis a un acuerdo contractual en el que el precio se ajusta, se fijan indemnizaciones y se deja una parte del precio en depósito hasta que se resuelva un asunto concreto. Eso reduce el riesgo y acelera la operación, aunque implica negociar garantías que el vendedor puede resistir.
- Litigio tras la compra. Si descubres fraudes o pasivos ocultos y no hay acuerdo, puedes demandar por incumplimiento de representaciones y garantías o por responsabilidad por pasivos. En un litigio hay varios riesgos: los costes de la demanda, la posibilidad de que la prueba no sea concluyente y que la empresa o el vendedor no tengan patrimonio para satisfacerte. Una sentencia a tu favor no garantiza cobro si el demandado es insolvente.
Y si ganas, ¿cobras? Depende: una sentencia o un acuerdo te reconoce una deuda, pero sólo podrás cobrarla si hay patrimonio disponible o seguros que respondan. Por eso la estructura del trato y las garantías (retenciones, escrow, avales, seguro de representación y garantía) son esenciales.
Errores que arruinan el caso
- Firmar el contrato sin anexar la lista de documentos revisados ni las obligaciones del vendedor de entregar información posterior.
- Confiar en explicaciones verbales del vendedor y no exigir pruebas firmadas o certificadas.
- No pactar mecanismos de retención del precio o garantías si la documentación es incompleta.
- No comprobar el registro de cargas y pactos parasociales que limiten la transmisión.
- Creer que una cuenta a tu nombre o una entrada de fondos por transferencia extingue riesgos fiscales previos.
¿Necesitas un abogado para esto?
La primera fase—pedir documentación y revisar listados básicos—puedes gestionarla tú. Pero cuando aparezcan pasivos fiscales, laborales o cláusulas complejas, un abogado especializado y un fiscalista son necesarios. Si el vendedor ofrece un acuerdo o si hay indicios de fraude, es el momento en que un abogado se paga solo. Si no puedes permitirte un abogado, infórmate sobre el turno de oficio y sobre la posibilidad de contratar solo para negociar las garantías.
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Preguntas frecuentes sobre este caso
Puedes, pero asumes riesgos. Sin due diligence asumes la posibilidad de pasivos ocultos: deudas fiscales, demandas laborales o contratos con obligaciones futuras. Si el vendedor se niega a entregar documentación, eso debe ser una señal de alarma y justificar salvaguardas contractuales.
Puede servir como indicio, pero es débil si se discute su autoría o integridad. Mejor obtener documentos formales, correos y certificados, y exportar las conversaciones con metadatos para preservar la prueba.
Es una declaración del vendedor sobre el estado de la sociedad (ausencia de deudas, cumplimiento fiscal, situación laboral). Si se incumple, tienes derecho a reclamar indemnización según lo pactado.
Sí. Se suele asegurar con depósitos en cuenta de terceros (escrow) o cláusulas de compensación en el contrato hasta que se aclaren determinados riesgos.
Si acreditas que te ocultaron información relevante y existe incumplimiento de las representaciones y garantías, puedes reclamar indemnización o nulidad si concurre engaño relevante. Valora la solvencia del vendedor antes de litigar.
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