Necesito adaptar mi web al RGPD y LSSI: qué hacer
Si gestionas una web que recoge datos de personas en Perú, no puedes publicar condiciones copiadas ni confiar en plantillas. Lo que importa es qué datos recoges, cómo los usas y cómo lo acreditas. Primero: identifica qué datos procesas y reúne las evidencias (formularios, bases de datos, proveedores). Con eso podrás redactar una política de privacidad y condiciones claras y seleccionar medidas de seguridad razonables.
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¿Tienes razón?
Que tu web necesite adaptaciones no depende de etiquetas técnicas sino de tres cosas concretas: qué datos recoges, a quién sirves y cómo compartes la información. Si tu web solo publica contenidos y no solicita información personal, tu carga normativa es menor. Si pides correos, nombres, fotos, números o datos sensibles, o si instalas herramientas externas (analytics, publicidad, pasarelas de pago), entonces sí necesitas adaptar textos, configuraciones y contratos con proveedores.
Tres factores deciden la fuerza de tu posición legal:
- Prueba de consentimiento y transparencia. Si tienes formularios, correos de confirmación o registros que muestran cómo y cuándo informaste a la persona, estás en mejor posición que si confías en un aviso genérico oculto en el pie de página.
- Contratos con proveedores. Si compartes datos con hostings, servicios en la nube o plataformas de analítica, debes tener cláusulas que obliguen a ese proveedor a no usar los datos para otros fines y a cumplir medidas de seguridad. No es lo mismo usar un servicio configurado correctamente que dejarlo por defecto.
- Medidas técnicas y organizativas. Un sitio que no limita accesos, no hace copias seguras ni registra quién cambia la configuración está en riesgo aunque tenga buenas políticas escritas.
Si cualquiera de estos tres falla, adaptar la web no es solo poner textos: hay que cambiar procesos y configuración.
Cómo se soluciona
- Inventario de datos. Haz una lista práctica: formularios (contacto, registro, suscripción), comentarios, cuentas de usuario, ficheros subidos por usuarios, logs de servidor, cookies, integraciones con redes sociales, herramientas de publicidad y pagos. Para cada elemento anota qué tipo de dato recoge y para qué se usa.
- Reúne la prueba técnica. Exporta formularios y sus respuestas, descarga logs relevantes, guarda capturas de pantallas de las pantallas de registro y de las pantallas de configuración de las herramientas externas (por ejemplo, la configuración de Google Analytics o del proveedor de pagos). Si una persona dio su consentimiento por correo, guarda ese mensaje en formato exportado.
- Redacta la documentación mínima. Necesitas al menos: una política de privacidad que explique con claridad qué datos se recogen, base legal y finalidades; unas condiciones de uso que regulen la cuenta de usuario y límites de responsabilidad; y un aviso de cookies que permita elegir qué categorías se aceptan. Evita textos genéricos: di claramente quién es el responsable, cómo se puede ejercer derechos (acceso, rectificación, supresión) y cómo se ejercen.
- Revisa y firma acuerdos con proveedores. Modifica contratos o añade anexos que obliguen a los proveedores a tratar los datos solo por instrucciones tuyas y a aplicar medidas de seguridad. Si usas servicios en el extranjero, documenta transferencias y las garantías que aplican.
- Implementa medidas técnicas. Activa HTTPS, restringe accesos administrativos, aplica copias de seguridad y controla permisos de subida de archivos. Configura las cookies para que solo se activen tras el consentimiento cuando correspondan.
- Prueba y deja registro. Haz una compra-tipo o un registro-tipo y guarda los resultados: correos de confirmación, token de sesión, valores de cookies antes y después del consentimiento. Ese registro ayuda si luego hay una reclamación.
- Mantén un plan de respuesta a incidentes. Define quién actúa si hay una fuga de datos, cómo se investiga y cómo se comunica a las personas afectadas y a las autoridades si procede.
Qué puedes hacer tú solo y qué pide ayuda profesional:
- Tú puedes hacer el inventario, exportar formularios, tomar capturas y redactar un primer borrador de política con plantillas honestas.
- Necesitarás ayuda legal cuando compartas datos con terceros fuera del país, cuando uses perfiles automáticos para decisión sobre personas o cuando te ofrezcan acuerdos de tratamiento complejos. Un abogado revisa contratos y adapta la documentación a riesgos concretos.
Qué puede pasar
1) Se arregla con una carta o ajuste técnico. Muchas incidencias se resuelven modificando un texto, cambiando una configuración o firmando un anexo con un proveedor. Una persona puede pedir explicaciones y, al ver la prueba (correos, cambios), aceptar la solución.
2) Acuerdo o conciliación. Si hay una queja formal ante una autoridad o una reclamación privada, lo habitual es negociar un acuerdo que combine cambios técnicos, compensación simbólica y compromisos escritos. Un acuerdo suele ser más rápido y menos costoso que un procedimiento largo.
3) Reclamación administrativa o judicial. Si la autoridad determina una infracción, puede imponerse medidas correctivas y multas administrativas. En un proceso civil, la controversia gira sobre prueba y la diligencia en proteger datos. Si pierdes, además de posibles sanciones, el coste práctico es implementar medidas forzadas y soportar la reputación dañada. Y si ganas, la ejecución de una sentencia contra una entidad con pocos recursos puede ser difícil.
Y si ganas, ¿cobras? Una sentencia favorable obliga a la otra parte, pero cobrar depende de su solvencia y de si existen bienes o recursos ejecutables.
Errores que arruinan el caso
- Confiar en plantillas copiadas sin adaptar: textos genéricos que no reflejan procesos reales se desmontan en el primer cruce de correos.
- No conservar evidencias: borrar logs, capturas o exportaciones que prueban consentimiento o avisos elimina tu mejor defensa.
- No revisar configuraciones por defecto de terceros: un servicio configurado por defecto para compartir datos con publicidad puede convertirte en responsable de usos que no controlas.
- Firmar acuerdos con proveedores sin cláusulas claras de tratamiento: eso te deja pagando la responsabilidad aunque no controles el uso.
- Ignorar la seguridad técnica: una política bonita no cubre una base de datos accesible por credenciales públicas.
¿Necesitas un abogado para esto?
Puedes empezar solo: prepara el inventario de datos y redacta un borrador de política y aviso de cookies; muchas veces esos documentos solucionan la mayoría de dudas. Busca asesoría legal cuando compartes datos fuera del país, usas perfiles automatizados, gestionas datos sensibles o la otra parte (proveedor o cliente) te exige un contrato formal. Si te ofrecen un acuerdo o hay una investigación, consulta: un abogado puede valorar la prueba, negociar condiciones y, si corresponde, ayudarte a solicitar asistencia jurídica gratuita.
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Preguntas frecuentes sobre este caso
Una plantilla puede servir como punto de partida, pero si no refleja lo que realmente hace tu web —qué datos recoges, con quién los compartes, qué medidas de seguridad aplicas— será inútil ante una reclamación. Adapta la plantilla y documenta las operaciones técnicas y los contratos con terceros.
Un checkbox puede ser válido si el texto es claro, específico y el consentimiento es libre y separado de otras cláusulas. Guarda el registro del formulario y considera añadir una confirmación por correo para reforzar la prueba.
Sí: hay que identificar las categorías de destinatarios y mencionar que se comparten datos con proveedores que prestan servicios técnicos, junto con la base y las garantías del tratamiento. Además, formaliza un acuerdo con ese proveedor.
Cambia también tu riesgo: guarda versiones de contratos y capturas de pantalla. Revisa contratos y, si el proveedor amplía usos, exige firmas de enmienda o busca alternativas.
Depende del tamaño y del tipo de tratamiento. No es obligatorio para todos, pero si tratas grandes volúmenes o datos sensibles, deberías nombrar una persona responsable y documentar sus funciones.
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