Me denuncian por usar facturas falsas
Usar facturas falsas para reducir impuestos o ocultar operaciones acarrea sanciones administrativas y, si hay dolo, acusaciones penales. Lo que determina la acusación es si usted conocía que las facturas eran simuladas y si las usó para obtener beneficio tributario. Reúna contratos reales, comprobantes de entrega y pruebas de servicios prestados; no destruya documentación y pida copia de cualquier auditoría o requerimiento del SRI.
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¿Tienes razón?
La cuestión esencial es si usted sabía que las facturas que presentó eran simuladas o si las recibió de buena fe en el curso normal de actividades comerciales. Tres elementos pesan: la existencia de una transacción real (entrega de bienes o prestación de servicios), el conocimiento o la intención de conseguir ventaja tributaria con documentos falsos, y el vínculo o colaboración con proveedores que emitieron facturas sin actividad real.
Si usted tiene contratos firmados, albaranes, guías de despacho, comprobantes de pago a proveedores y pruebas de que el servicio o bien fue efectivamente recibido, su posición es fuerte. Si, por el contrario, las facturas eran por montos desproporcionados respecto a la actividad, de empresas sin domicilio real o emitidas por sujetos que no existían, la Fiscalía y la administración tributaria suelen presumir dolo.
Otro aspecto es la diligencia: si su operación implicaba verificar proveedores y usted no lo hizo, puede alegarse negligencia; si existió intención de evadir impuestos, puede haber delito. Las auditorías del SRI y la remisión a la Fiscalía ponderan estos elementos.
Cómo se soluciona
- Reúna la documentación que pruebe la operación. Busque contratos de compra-venta, órdenes de compra, guías de remisión, certificados de prestación de servicios, justificantes de recepción y comprobantes de pago bancarios al proveedor. Todo eso reduce la apariencia de simulación.
- Solicite al SRI copia del informe o del requerimiento. Si la autoridad ya inició una auditoría, pida el expediente y las observaciones que motivan la imputación para saber exactamente qué prueban en su contra.
- Identifique y documente a los proveedores. Si los proveedores existen y pueden acreditar prestación efectiva, conseguir sus declaraciones y comprobantes forma parte de la defensa.
- Evite destruir facturas o contabilidad. Conservar registros contables ordenados y certificados por su contador es esencial. Borrar información o alterar registros dificulta la defensa y agrava la percepción de culpa.
- Coordine con su contador un informe pericial contable. Un experto que explique la cadena de operaciones, verificando cobros y entregas, puede desmontar la tesis de simulación.
- Si hay responsabilidad administrativa, estudie opciones de regularización. Pagar impuestos omitidos y multas administrativas puede cerrar la vía tributaria; sin embargo, la Fiscalía puede seguir la vía penal si aprecia indicios de dolo.
- Si le imputan delitos, contrate defensa penal con experiencia tributaria. La estrategia incluirá demostrar ausencia de dolo, buena fe y la existencia real de operaciones.
Qué puede pasar
1) Se arregla con aclaración tributaria: Si aporta pruebas de operaciones reales y paga ajustes tributarios detectados por el SRI, la cuestión puede resolverse administrativamente. Esta solución evita la vía penal cuando no hay indicios claros de delito.
2) Acuerdo o sanción administrativa: El SRI puede exigir el pago de impuestos omitidos más intereses y aplicar multas. Un acuerdo puede incluir regularización y pago fraccionado. Aunque la sanción administrativa no es penal, la información puede ser remitida a la Fiscalía.
3) Investigación penal y juicio: Si la Fiscalía concluye que hubo uso deliberado de facturas falsas para defraudar al fisco, puede formular cargos. En juicio, una condena implica sanciones penales y responsabilidades patrimoniales. Si pierde, la ejecución de la sentencia y las costas recaerán sobre usted. Si gana, la recuperación del daño depende de los recursos y de la eficacia de las medidas cautelares impuestas.
Y si gana, ¿cobro? Una absolución no borra necesariamente los efectos administrativos ya impuestos por el SRI ni garantiza la devolución automática de sanciones cobradas; la vía para recuperar cantidades pagadas exige trámites administrativos o judiciales adicionales.
Errores que arruinan el caso
- Borrar facturas, correos y registros contables.
- No solicitar o conservar comprobantes de recepción de bienes o servicios.
- Mantener relaciones comerciales con proveedores sin verificar su existencia y solvencia.
- Firmar declaraciones tributarias sin la revisión adecuada del contador.
- Intentar transacciones internas para “justificar” facturas después de detectada la auditoría.
¿Necesitas un abogado para esto?
Puede recopilar comprobantes, pedir al SRI copias de la auditoría y trabajar con su contador inicialmente. Necesita abogado cuando la Fiscalía abre investigación penal o cuando la sanción administrativa es alta y hay riesgo de querella. Un abogado especializado en derecho tributario y penal económico y un perito contable suelen ser necesarios. Si no puede pagar, consulte opciones de asistencia pública o la Defensoría.
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Preguntas frecuentes sobre este caso
Sí. Las guías de despacho, órdenes de compra y comprobantes de entrega son pruebas relevantes para demostrar que existió una transacción efectiva. Lo ideal es que estén cruzadas con los pagos bancarios.
La responsabilidad puede alcanzar al contribuyente, aunque la conducta del contador puede atenuar la imputación. Documente comunicaciones con el contador y busque asesoría para valorar la posibilidad de acciones contra él si actuó de mala fe.
Pagar los impuestos y regularizar la situación puede resolver la cuestión administrativa, pero no elimina una posible investigación penal si la Fiscalía detecta dolo.
Los pagos bancarios son preferibles porque dejan rastro. Pagos en efectivo requieren comprobantes firmados que acrediten la entrega y la fecha para que tengan más peso en la defensa.
Pruebas que demuestren inexistencia de la empresa proveedora, facturas emitidas por sujetos sin actividad o evidencia de coordinación para simular operaciones son las más peligrosas para el acusado.
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