No estoy de acuerdo con los criterios de valoración incluidos en el pliego
No siempre está permitido lo que aparece en un pliego: lo decisivo es si los criterios son objetivos, proporcionados y anunciados con claridad. Si crees que un criterio favorece sin justificación a un competidor o es vago hasta impedir ofertas razonables, puedes plantear reservas y solicitudes de aclaración, y, si hace falta, impugnar la exigencia ante la autoridad competente. El primer paso es reunir el pliego, la publicación y cualquier comunicación oficial y formular la objeción por escrito.
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¿Tienes razón?
Hay tres factores que determinan si tu discrepancia con los criterios de valoración tiene fuerza: la objetividad, la proporcionalidad y la publicidad.
- Objetividad: un criterio debe poder medirse o verificarse de manera objetiva. Si el pliego exige términos imprecisos —por ejemplo, «capacidad técnica sobresaliente» sin parámetros—, eso es un signo de debilidad. Si el criterio depende de juicios puramente subjetivos sin escalas ni ponderaciones claras, tu queja puede ser válida.
- Proporcionalidad: el requisito o ponderación debe guardar relación con el objeto del contrato. Un requisito técnico excesivo para un servicio sencillo o una garantía desproporcionada en relación con el riesgo son cosas que se discuten. Si el criterio excluye por anticipado a oferentes capaces de prestar el servicio, tu posición mejora.
- Publicidad: lo esencial es que los criterios se hayan publicado y explicado en el pliego o en sus aclaraciones. Si un criterio nuevo aparece fuera de los documentos oficiales o se modifica sin notificación formal, tienes argumentos sólidos.
Combina estos tres elementos. Por ejemplo: si el pliego exige una experiencia mínima que ninguna empresa puede acreditar razonablemente, y además esa exigencia no guarda relación con la prestación, probablemente tengas motivos. Si, en cambio, el criterio es técnico pero está claramente justificado y publicado, la discrepancia será más débil.
Cómo se soluciona
1) Reúne la documentación exacta. Descarga y guarda la versión pública del pliego publicada por la entidad, la convocatoria y cualquier aclaración o adenda. Haz capturas con fecha y exporta correos o mensajes oficiales. Si la plataforma de compras públicas dejó un registro de consultas y respuestas, obtén copia.
2) Señala la observación por escrito. Presenta una solicitud de aclaración o reserva ante la entidad licitadora señalando con precisión qué texto del pliego consideras problemático, por qué lo consideras objetable (falta de objetividad, desproporción, desconocimiento de la normativa aplicable) y qué modificación propones. Adjunta pruebas o ejemplos.
3) Usa los mecanismos administrativos previos. Si la entidad responde negativamente o no modifica el criterio, normalmente existe un procedimiento administrativo para formular impugnaciones o reclamaciones internas. Presenta tu reclamo formalmente, con el soporte documental y una explicación técnica de impacto en la competencia.
4) Valora la vía judicial o la interposición del recurso procedente. Si la resolución administrativa confirma un criterio arbitrario o no justificado, considera acudir a la vía de protección o al tribunal competente para efectos de impugnar la actuación de la autoridad. Antes de ello, analiza el expediente y la correspondencia; la estrategia depende de si el acto es definitivo y de la naturaleza de la decisión.
5) Qué puedes hacer por tu cuenta y cuándo pedir ayuda profesional. Puedes redactar y presentar observaciones iniciales tú mismo si eres claro y documentado. Pide ayuda profesional cuando haya lenguaje técnico que requiera refutación por peritos, cuando la entidad invoque razones técnicas que deban contradecirse con pruebas, o cuando la impugnación pase a la fase judicial.
Qué puede pasar
1) Se corrige el pliego con una adenda. Es la solución más común: la entidad reconoce la observación y publica una aclaración o modifica el texto. Tras la corrección, se reabren o mantienen los plazos de presentación según lo que indique la entidad. Para ti es la opción más rápida y práctica.
2) Acuerdo o aceptación parcial. La entidad puede contestar que mantiene el criterio pero ofrecer criterios adicionales de evaluación o fórmulas de ponderación más claras. Eso permite competir en base a nueva información y puede resolverse sin más litigo.
3) Contradicción administrativa o judicial. Si la entidad rechaza la impugnación y la adjudicación sigue adelante, puedes impugnar la decisión final por la vía correspondiente. En juicio, si ganas, el tribunal podrá ordenar la rectificación del procedimiento o, en casos extremos, dejar sin efecto la adjudicación. Si pierdes, tendrás que asumir las costas según lo que determine el tribunal; además, aunque ganes, la ejecución de una sentencia depende de la situación financiera y administrativa de la entidad.
Pregunta frecuente que nadie hace: «y si gano, ¿cobro?» — una sentencia favorable contra una administración no siempre se transforma en un pago inmediato; a veces la sentencia obliga a repetir el procedimiento o a reconocer derechos que luego requieren actos administrativos específicos.
Errores que arruinan el caso
- Presentar una objeción vaga: decir "no me gusta el criterio" sin señalar texto exacto ni proponer una alternativa.
- No guardar la versión oficial del pliego y de las adendas: sin el documento oficial firmado o publicado pierdes la base probatoria.
- Esperar hasta después de la adjudicación para reclamar cuestiones ya publicadas: la fuerza de tu impugnación baja si no actuaste cuando el documento se publicó.
- Meter argumentos exclusivamente comerciales sin demostrar el impacto jurídico-técnico en la competencia.
- No documentar la relación entre el criterio y la naturaleza del contrato; la proporcionalidad debe probarse, no suponerse.
¿Necesitas un abogado para esto?
La primera reclamación y la solicitud de aclaración puedes presentarlas tú, y a menudo eso basta. Necesitas un abogado si la entidad rechaza la impugnación, si hay argumentos técnicos que requieren peritos, si la adjudicación sigue adelante pese a la controversia o si te ofrecen un acuerdo económico. Si cumples con requisitos de justicia gratuita, indícalo en la consulta.
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Preguntas frecuentes sobre este caso
Sí puedes impugnarlo, pero tu posición depende de si el criterio fue publicado desde el inicio o introducido después. Si el criterio estaba en el pliego y no lo impugnaste en plazo, tu reclamo puede ser más débil. Si fue introducido fuera de procedimiento, tienes argumentos más sólidos. Evalúa la documentación completa antes de decidir.
Sí, las preguntas y respuestas oficiales en la plataforma o en el registro público son prueba. Guarda capturas y exporta los registros. Los intercambios informales por correo pueden ayudar, pero lo decisivo es la documentación oficial publicada por la entidad.
Una adenda es una modificación o aclaración oficial al pliego que la entidad publica y notifica a los oferentes. Es importante porque incorpora cambios al procedimiento: sólo las aclaraciones formalizadas así afectan las obligaciones y expectativas de los oferentes.
Si el criterio a discutir es técnico y la entidad lo respalda con argumentos especializados, un perito puede ser necesario para contradecirlos con fundamento. Un peritaje bien acotado suele marcar la diferencia en la viabilidad de la impugnación.
A veces la negociación produce una adenda o aclaración que permite competir sin litigar. Si la entidad reconoce el problema y corrige el pliego, es una solución práctica. Sin embargo, si la modificación es insuficiente, sigue siendo necesario preservar la vía de impugnación para no perder derechos.
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