Mala praxis en una endodoncia que causó abscesos
No siempre que hay dolor después de una endodoncia es mala praxis. Lo que decide si tu caso es reclamable es si la técnica, el material o el seguimiento estuvieron por debajo del estándar razonable y si hay relación causal entre la intervención y los abscesos. El primer paso práctico es conservar toda la documentación clínica y buscar una segunda opinión odontológica que describa el problema por escrito.
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¿Tienes razón?
Tres cosas determinan si la endodoncia que te hicieron puede calificarse como mala praxis y justificar una reclamación: 1) la técnica y la indicación: si el procedimiento no seguía las pautas básicas de diagnóstico y tratamiento aceptadas por la odontología, tu posición se fortalece; 2) la relación causal: debe demostrarse que la intervención fue la causa próxima de los abscesos (por ejemplo, restos instrumentales, conductos no sellados o perforaciones); 3) la documentación y el seguimiento: si no te entregaron radiografías pre/postoperatorias, no consta el plan o no hubo control, será más difícil probar lo ocurrido. Ninguno de estos elementos por sí solo basta: necesitas combinar la prueba clínica con un informe pericial que explique, en términos médicos, por qué lo ocurrido se aparta del estándar.
Si te quedaste con material extraño dentro del conducto, con conductos mal sellados o sin diagnóstico previo de inflamación crónica, esos hechos pesarán a tu favor. Que el dentista te recetara antibióticos o analgésicos sin haber revalorado radiográficamente el trabajo también es relevante. Por otro lado, una complicación conocida y descrita en el consentimiento informado que fue explicada y aceptada debilita la reclamación; no la invalida, pero su peso probatorio es diferente.
Cómo se soluciona
1) Reúne la documentación ahora mismo: pide y guarda tu ficha clínica, todas las radiografías (preoperatorias, peroperatorias y de control), el consentimiento informado si existe, los comprobantes de pagos y cualquier receta. Si el dentista se niega a entregártela, anota fecha y hora y solicita el documento por escrito.
2) Toma evidencia fotográfica: fotos intraorales del estado actual, fotografías de la cara si hay hinchazón, y conserva todo tratamiento de urgencia (recetas, boletas, partes médicos). Exporta conversaciones de WhatsApp o mensajes donde se acuerda el tratamiento o dónde el profesional admite complicaciones.
3) Busca una segunda opinión odontológica. Pide un informe por escrito que detalle hallazgos clínicos y radiográficos, explique lo que se hizo mal (si existe) y proponga un tratamiento reparador. Ese informe es la base técnica de la reclamación.
4) Reclamación extrajudicial: envía una carta o correo fehaciente al profesional o la clínica detallando hechos, adjuntando copia de la documentación y solicitando reparación (retrabajo, reembolso, indemnización por gastos y lucro cesante si aplica). Conserva copia y constancia de envío.
5) Si no hay acuerdo, evalúa iniciar acciones judiciales o administrativas. En Chile puedes acudir a la Superintendencia de Salud si la atención fue por Isapre/Fonasa en ciertos supuestos, pero para la mayoría de consultas dentales privadas la vía es civil por responsabilidad profesional. El abogado coordina la pericia odontológica y cuantifica daños; si calificas para asistencia judicial gratuita, menciona esa opción.
6) Si hay riesgo de infección persistente que comprometa salud general, busca atención de urgencia y documenta cada episodio; eso refuerza la relación de causalidad y el daño efectivo.
Qué puede hacer la persona sola: recopilar ficha, radiografías, fotos y pedir segunda opinión. Qué necesita un profesional: la dirección técnica de la pericia, la presentación formal de la demanda y la negociación de un acuerdo.
Qué puede pasar
1) Se arregla con una carta y retratamiento: lo más habitual es que la clínica ofrezca retocar la endodoncia o reponer el tratamiento sin costo. Si el retratamiento corrige la infección y te dejan conforme, puede cerrarse así. Un acuerdo rápido evita tiempos y gastos.
2) Acuerdo con compensación: la clínica puede ofrecer pago por gastos médicos, compensación por dolor y molestias o cubrir un tratamiento más complejo. Un acuerdo puede ser ventajoso porque evita la incertidumbre del juicio y llega antes; a cambio, normalmente implica renunciar a acciones futuras sobre el mismo hecho, así que léelo con cuidado.
3) Juicio civil por responsabilidad profesional: si no hay acuerdo, el camino es demandar por daños y perjuicios. En juicio se solicitan peritajes que acrediten el estándar incumplido y la relación causal. Si pierdes, podrías quedar con costas judiciales a tu cargo si el tribunal así lo decide; si ganas, la sentencia debe pagarse, pero cobrarla puede ser difícil si la clínica está en insolvencia.
Y si ganas, ¿cobras? Una sentencia favorable determina la obligación de pagar, pero su efectividad depende de que la parte condenada tenga bienes o seguro que cubra la responsabilidad. Verifica si la clínica o el profesional tiene póliza de responsabilidad civil; en caso afirmativo, eso facilita el cobro.
Errores que arruinan el caso
- No pedir ni conservar la ficha clínica y radiografías. Sin ellas la pericia queda coja.
- Tirar o sobrescribir fotos y registros en el teléfono: exporta y guarda copia segura.
- Firmar documentos de conformidad sin leer o aceptar un acuerdo global sin asesoría.
- Dejar pasar episodios de infección sin atención registrada: los tratamientos de urgencia y recetas forman la cadena causal.
- Aceptar reinserciones verbales del profesional como fin del asunto; sin constancia escrita, el diálogo no pesa en juicio.
¿Necesitas un abogado para esto?
La primera carta y la recopilación básica de documentos puedes hacerlas tú. Busca una segunda opinión odontológica escrita antes de contratar abogado. Necesitarás abogado si la clínica niega cualquier responsabilidad, si te ofrecen dinero para cerrar el caso o si hay que tramitar peritajes y demandas: en esos momentos el abogado coordina pruebas, calcula daños y negocia o litiga. Si no tienes recursos, puedes calificar para asistencia judicial gratuita; pregúntalo en la Corporación de Asistencia Judicial.
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Preguntas frecuentes sobre este caso
Una foto de la radiografía puede ser útil como copia provisional, pero lo ideal es obtener el archivo original o una copia impresa oficial de la ficha clínica. Pide la radiografía al consultorio por escrito; si se niegan, guarda la foto y registra la negativa.
Firmar un consentimiento no anula tu derecho. El consentimiento permite que el profesional explique riesgos comunes, pero no valida negligencia. Si lo que ocurrió fue una técnica deficiente o un error no explicado, sigue existiendo base para reclamar.
No es legal borrar fichas que formen parte de la atención. Si detectas alteraciones o falta de documentación, consérvala y registra por escrito la solicitud de entrega; esas negativas son evidencia.
Depende de lo que firmes. Si aceptas el retratamiento y firmas un documento de conformidad que incluye renuncia a acciones futuras, podrías perder la posibilidad de reclamar daños. Léelo con cuidado o pide asesoría antes de firmar.
El peritaje explica en términos técnicos si la actuación se apartó del estándar y si eso causó los abscesos. Es la prueba clave en juicio y muy útil en negociaciones extrajudiciales.
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