Negligencia odontológica (daño de nervio, extracción traumática)
Si después de un tratamiento dental tenés hormigueo, pérdida de sensibilidad o dolor persistente, no es algo que debas aceptar automáticamente: puede ser una lesión por mala práctica. Lo que determina si tenés un caso es la relación entre lo que el profesional documentó, cómo te explicó los riesgos y qué pruebas existen. Primer paso: guardar toda la documentación y pedir el historial y la radiografía por escrito.
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¿Tienes razón?
Para saber si hubo negligencia odontológica hay que comprobar varias cosas: si el procedimiento estaba indicado, si el odontólogo informó y registró los riesgos, si la técnica se ajustó a la praxis razonable y si el daño es consecuencia directa de lo hecho. En términos prácticos, fijate en estos elementos: la historia clínica y las radiografías o tomografías originales; las notas de consentimiento informado o la constancia de explicación de riesgos; la consistencia entre lo practicado y lo documentado; y la evolución clínica desde la intervención.
Si tenés pérdida de sensibilidad, parestesia, dolor intenso o limitación funcional que apareció justo después de una extracción, tratamiento de conducto o colocación de implantes, eso no prueba por sí solo la negligencia. Pero si además el profesional no dejó constancia de la técnica empleada, negó haberte informado o no solicitó estudios previos que habrían sido razonables según el caso, tu posición se fortalece. Otro punto clave: si hubo manejo inicial inadecuado —por ejemplo, ausencia de tratamiento para la infección o mala derivación cuando el problema empeoró— eso agrava la responsabilidad.
En síntesis: no es sólo el resultado adverso, sino cómo se practicó y se documentó el acto médico y si se ofreció y siguió un cuidado razonable después del daño.
Cómo se soluciona
1) Reunir pruebas. Pedí tu historia clínica, las radiografías y/o tomografías, el pedido de estudios previos, el consentimiento firmado si existe y cualquier presupuesto o voucher de pago. Exportá conversaciones de WhatsApp o mensajes donde el odontólogo te haya explicado algo; no confíes en que vayan a seguir ahí. Sacá fotos de la boca y de las zonas anestesiadas, y anotá la evolución día por día: dolor, falta de sensibilidad, dificultad para comer.
2) Consultá a otro profesional. Una segunda opinión odontológica (idealmente un especialista distinto) que emita un informe por escrito y describa la relación causal entre el procedimiento y el daño es fundamental. Este informe debe explicitar qué se debería haber hecho y qué no se hizo.
3) Comunicación fehaciente. Si querés reclamar, mandá una carta documento o carta documento electrónica a nombre del profesional o la clínica solicitando la historia clínica y proponiendo conversar una solución. Conservá copia de todo lo enviado y recibido.
4) Si la obra social o prepaga está involucrada, reclamá por el canal de atención al afiliado y pedí accesorios como autorización de estudios y rescates administrativos. Guardá números de reclamo y todas las constancias.
5) Si no hay respuesta o la respuesta es insatisfactoria, consultá con un abogado especializado en responsabilidad sanitaria. El abogado solicitará pericia odontológica y, si procede, iniciará un reclamo administrativo o una demanda civil por daños y perjuicios. En algunos casos puede convenir la mediación previa.
Qué podés hacer solo: pedir y fotocopiar la historia clínica, exportar mensajes, sacar fotos y pedir una segunda opinión. Para pruebas periciales y negociar un acuerdo o litigar, conviene un profesional.
Qué puede pasar
1) Acuerdo extrajudicial. Muchas veces se resuelve con una oferta de la clínica o del profesional: reparación estético-funcional, nuevas intervenciones sin cargo o una compensación económica. Un acuerdo puede ser práctico porque evita tiempo y la incertidumbre de un juicio.
2) Conciliación o mediación. Un espacio formal donde se intenta cerrar un trato con intervención de un tercero. Suele mediar en el balance entre la urgencia de la reparación y el monto que la parte ofrece.
3) Juicio civil por responsabilidad médica. Si se llega a juicio, el tribunal valorará prueba documental y pericial. Si ganás, el juez puede condenar a reparar el daño, incluyendo daño emergente y daño moral cuando corresponda, y ordenar la producción de informes. Pero una sentencia frente a un deudor insolvente puede resultar en cobro incierto; la condena no asegura el efectivo cobro automático. También puede pasar que el juez rechace la demanda si la prueba no demuestra la relación causal o si la actuación se ajustó a la lex artis.
Y si perdés, el tribunal puede imponer condenas en costas y honorarios según quién haya sido responsable y cómo haya sido la conducta procesal.
Errores que arruinan el caso
- No pedir la historia clínica: sin ella perdés la pieza más importante para demostrar lo que se hizo.
- Borrar o no exportar mensajes y fotos del móvil: la prueba digital puede desaparecer si no la asegurás.
- Aceptar ofertas verbales o promesas sin constancia escrita: si te ofrecen “arreglarlo” y no lo ponés por escrito, después no tenés respaldo.
- Seguir tratamientos con el profesional que produjo el daño sin documentar la evolución: podés legitimar la continuidad sin querer.
- No pedir una segunda opinión por escrito: un informe técnico es clave para la pericia.
¿Necesitas un abogado para esto?
La primera reclamación administrativa o la carta la podés intentar hacer vos y en muchos casos eso basta. Pedí la historia clínica y una segunda opinión. Necesitás abogado cuando la clínica niega la relación causal, te ofrecen un arreglo insuficiente, la otra parte tiene abogado o cuando hay que pedir una pericia o cuantificar daños. Si no podés pagar, podés averiguar si calificás para patrocinio letrado gratuito en tu jurisdicción.
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Preguntas frecuentes sobre este caso
Sí, mensajes de WhatsApp pueden servir como prueba si se exportan y se conservan con metadatos. Sirven para respaldar lo que te dijo el profesional sobre riesgos, plazos o convenios. Exportalos y hacé capturas que incluyan fecha y hora; idealmente pedí que te confirmen por escrito en el chat lo que te ofrecieron.
Sí, podés proponer la reparación directa a la clínica: una corrección o tratamiento complementario. Muchas veces es la vía más rápida. Pedilo por escrito y guardá la respuesta. Si la propuesta incluye dinero, consultá antes con un profesional porque podría ser una oferta baja.
Que el daño aparezca con demora no descarta la responsabilidad. Será importante el registro clínico, la relación temporal, la explicación del odontólogo y el informe de la segunda opinión técnico-clínica que conecte la intervención con la lesión.
No sin fundamento: la historia clínica es tuya. Si te la niegan, hacé la solicitud por escrito y guardá constancia. Si persisten en la negativa, consultá con un abogado para pedir medidas que obliguen a la entrega o denunciar la conducta.
El consentimiento informado no exonera la responsabilidad si la actuación fue negligente. El documento demuestra que se informaron riesgos, pero no justifica una técnica defectuosa ni la falta de cuidados posteriores.
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