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Mi pareja me pegó, ¿qué hago?

Si tu pareja te pegó, no sos responsable de la violencia y podés tomar medidas para protegerte y reclamar. Lo que habilita la acción es que haya lesiones, amenazas o convivencia que ponga en riesgo tu integridad; lo primero es proteger tu seguridad y conservar pruebas. Después, podés denunciar ante la policía o la fiscalía y pedir medidas de protección. También conviene guardar pruebas y pedir atención médica —aunque quieras no denunciar— porque esos documentos son clave.

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¿Tienes razón?

Que te peguen es violencia y, en Argentina, hay varias vías para hacerla valer: denuncia penal, medidas de protección civil/familiares y trámites administrativos o de asistencia social. Lo que determina qué camino sigue tu caso son tres factores: quién es el agresor (pareja conviviente o no), la existencia y estado de las lesiones o amenazas, y si buscás una medida inmediata para cortar la relación de contacto. Si vivís con él/ella y hay riesgo para vos o para hijes, el enfoque será la protección inmediata y la posibilidad de exclusión del hogar. Si hubo lesiones visibles o necesitaste atención médica, ese parte de lesiones o la historia clínica suman pruebas. Si la violencia fue psicológica o sexual sin marcas externas, la denuncia penal igual es posible, pero necesitarás otras pruebas (mensajes, testigos, certificados de profesionales).

No sos tonta por no haber guardado todo: muchas personas no esperan que la situación llegue a esto. Lo que importa es qué documentos y gestos podés conseguir hoy: mensajes exportados, fotos de lesiones, partes médicos, testigos, claves de ingreso al hogar, y cualquier comunicación donde el agresor admita hechos o amenace.

Cómo se soluciona

1) Priorizar la seguridad. Si estás en riesgo inminente, buscá un lugar seguro: familiar, amiga, refugio municipal o provincial. Pedí ayuda a la policía si necesitás salir de una situación de violencia. Si podés, que otra persona te acompañe cuando hagas trámites.

2) Atención médica y partes. Si tenés lesiones, pedí atención en un hospital o centro de salud y solicitá un parte de atención o historia clínica. Ese documento es una prueba con validez para la fiscalía y para procesos civiles o de familia.

3) Conservá pruebas. Exportá chats y redes sociales, sacá fotos de lesiones con fecha visible (no borrés las originales), guardá ropa si tiene manchas, conservá mensajes de voz y grabaciones si se hicieron legalmente. Anotá nombres de testigos, fechas y lugares de los episodios. Email propio o mensajería con copia hacia terceros puede funcionar como respaldo.

4) Denunciar ante la policía o la fiscalía. Podés hacer la denuncia penal por violencia, lesiones, amenazas o abuso. La denuncia activa una investigación y puede habilitar medidas propias de protección por parte del fiscal o del juez, como restricciones de acercamiento. La denuncia también permite que se ordenen peritajes y medidas urgentes si corresponde.

5) Pedir medidas de protección. Junto con la denuncia o por la vía civil/familiar, podés solicitar órdenes que impidan el acercamiento al domicilio, lugar de trabajo o lugares que frecuentás, y la exclusión del hogar en ciertos casos. Si tenés hijes en común, podés solicitar medidas provisionales respecto a la guarda y la comunicación.

6) Asistencia social y patrocinio. Muchas provincias y municipios ofrecen acompañamiento —alojamiento temporal, programas de asistencia o derivación a organizaciones especializadas— y podés averiguar si calificás para asistencia gratuita o patrocinio por defensora/o pública/o.

7) Buscar asesoramiento legal. La primera carta o la primera audiencia a veces la podés encarar sin abogado; sin embargo, si la otra parte tiene letrado, si hay bienes o hijes en juego, o si te ofrecen un acuerdo, conviene consultar con un abogado que conozca violencia de género y familia. También podés verificar la posibilidad de acceder a justicia gratuita.

Qué podés hacer hoy sola: sacar fotos, exportar chats, pedir el parte médico, anotar testigos y hacer la denuncia. Qué conviene que haga un profesional: tramitar medidas de protección y negociar acuerdos sobre vivienda, alimentos o régimen de visitas.

Qué puede pasar

1) Se arregla con una carta o acuerdo. En muchos casos la situación se resuelve fuera de la justicia: la persona agrede, recibe una intimación o medida administrativa y, tras una intervención mediadora o un acuerdo, se pone distancia. Un acuerdo puede incluir la salida del agresor del domicilio, la fijación de una distancia o la definición de la tenencia de los hijos. Un arreglo puede ser la solución más rápida y práctica, aunque no siempre garantiza la seguridad si el agresor no cumple.

2) Conciliación o acuerdo judicial/provisional. En causas de familia o en algunos procesos civiles hay instancias de mediación o audiencias donde se busca resolver con medidas provisionales. A veces se pactan medidas transitorias que implican obligaciones de conducta y, si se incumplen, sirven como antecedente para medidas penales o civiles más severas. Un acuerdo por menos dinero o concesiones materiales puede ser preferible si te asegura protección efectiva y tiempos más rápidos.

3) Juicio penal o civil. Si la fiscalía decide avanzar, puede abrirse una investigación penal y eventualmente un juicio por lesiones, amenazas, abuso o violencia de género. En paralelo podés tener un proceso civil por daño, por alimentos o por la exclusión del hogar. Si perdés un juicio penal, la consecuencia más directa es la imposición de penas y medidas: pero también existe el riesgo de que el adversario no tenga bienes para ejecutar; una sentencia no siempre asegura cobro de indemnización. En lo civil, si obtenés una sentencia a tu favor pero la otra parte es insolvente, el cobro puede ser difícil.

Y si ganás, ¿cobrás? Depende: una sentencia a favor es un título ejecutivo, pero si el agresor no tiene bienes líquidos o ingresos suficientes, cobrar puede ser complicado. Por eso en lo posible se buscan medidas que aseguren cumplimiento efectivo (orden de exclusión, embargos sobre sueldos, etc.). La clave es evaluar la viabilidad del cobro antes de esperar solo de una sentencia.

Errores que arruinan el caso

  • No conservar pruebas: borrar mensajes o tirar la ropa con la que ocurrió la agresión impide probar hechos.
  • No pedir atención médica: sin parte, las lesiones son más difíciles de acreditar.
  • Hacer pactos verbales con el agresor sin dejar constancia escrita: si después incumple, vas a tener pocas pruebas.
  • Ignorar amenazas posteriores: comunicarlas y registrarlas ayuda a demostrar patrón de conducta.
  • Entregar documentación importante al agresor o permitir el acceso irrestricto a tu teléfono sin copia de respaldo.

¿Necesitas un abogado para esto?

La primera denuncia y la solicitud de medidas de protección las podés hacer sola o con asistencia de defensoría pública. En muchos casos una intimación fehaciente o una presentación inicial bastan para que la otra parte retroceda. Necesitás abogado cuando hay disputa por vivienda, por la guarda de los hijos, si la otra parte tiene representación o si te ofrecen un acuerdo económico: en esos momentos la presencia de un profesional evita que firmes algo peor que tu derecho. Si calificás para patrocinio gratuito, decilo; la defensoría puede asistir en la denuncia y en las medidas iniciales.

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Preguntas frecuentes sobre este caso

Sí. Denunciar no obliga a que el proceso termine en prisión inmediata: permite que la fiscalía evalúe y pida medidas de protección. Podés solicitar que prioricen medidas de resguardo y programas de reinserción; la decisión sobre la acusación la toma el fiscal según la gravedad y la prueba.

Sí, sirven si se exportan correctamente y se conservan. Es recomendable exportar la conversación completa y guardar capturas con fecha. Si la otra persona borra el chat, podés añadir otras pruebas (testigos, partes médicos) que complementen la prueba digital.

No necesariamente. Denunciar busca proteger tu integridad; la cuestión de la vivienda puede resolverse con medidas de exclusión del hogar o acuerdos temporales. Si hay bienes en disputa o alquiler, conviene asesorarse para evitar que una resolución afecte tus derechos sobre la vivienda.

Podés hacer la denuncia ante la policía o directamente en la fiscalía. En general, las comisarías reciben la denuncia y la derivan; la fiscalía dirige la investigación. Si hay riesgo inmediato, llamá a la policía.

Sí. Un parte de atención o la historia clínica documenta lesiones y tratamientos; esos documentos son pruebas valiosas para la fiscalía y para cualquier reclamo civil o administrativo.

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