Tengo una app que trata datos de salud y no sé cumplir la ley
Si tu app procesa datos de salud, no podés tratarlos como cualquier dato: la ley y la práctica exigen medidas reforzadas de privacidad, consentimiento explícito y seguridad. Lo primero es identificar si tu app procesa datos sensibles, documentar flujos de datos, y preparar textos de consentimiento y políticas; después, asegurá controles técnicos y contratos con terceros. Si no sabés por dónde empezar, la evaluación inicial y un plan de cumplimiento son el primer paso concreto.
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¿Tienes razón?
Lo que define si tu app está obligada a cumplir reglas más estrictas son cuatro puntos: 1) el tipo de dato que procesás —datos sobre salud, diagnósticos, historiales clínicos o información que permita inferir el estado de salud se consideran sensibles; 2) la finalidad del tratamiento: si se usa para diagnóstico, monitoreo o recomendaciones médicas, la obligación es mucho mayor; 3) la relación con profesionales sanitarios o instituciones: si conectás con hospitales o profesionales, esas entidades tienen obligaciones propias que te alcanzan; y 4) la jurisdicción y los usuarios: servicios dirigidos a residentes en Argentina se rigen por normas locales y, en ciertos casos, por regulaciones sectoriales.
No depende solo de que reclames en la app que "no almacenás datos"; importa qué datos realmente pasan por tus servidores, los SDKs que integrás y los servicios en la nube que utilizás. Por ejemplo, telemetría, registros de actividad, geolocalización y metadatos pueden permitir reconstruir perfiles de salud. Identificar si la información es de salud o no es un paso técnico y legal que conviene documentar con pruebas.
Cómo se soluciona
1) Mapeo de datos: hacé un inventario completo de qué datos recogés, dónde se almacenan, quién accede a ellos, con qué finalidad y durante cuánto tiempo. Exportá flujos de datos desde la app, listá las APIs y los servicios externos (proveedores de analytics, almacenamiento, notificaciones) y documentá si usan servidores en el país o fuera.
2) Evaluá la base legal: para datos sensibles necesitás consentimiento explícito e informado —no basta un checkbox genérico. Redactá un texto claro que explique qué datos se recogen, con qué finalidad, quiénes acceden y cómo se puede revocar el consentimiento. Conservá registros firmes de ese consentimiento.
3) Contratos con terceros: firmá acuerdos de tratamiento con cualquier proveedor que acceda a datos. Esos contratos deben disciplinar seguridad, subcontratación, cesión internacional de datos y obligaciones frente a incidentes. Asegurate de que los proveedores ofrezcan garantías técnicas y registren accesos.
4) Medidas de seguridad técnicas y organizativas: aplicá cifrado en tránsito y en reposo, control de accesos, registros de auditoría, gestión de claves y pruebas de penetración periódicas. Implementá procesos para la eliminación segura de datos cuando ya no sean necesarios.
5) Evaluación de impacto y riesgos: si tu app puede implicar alto riesgo para los derechos de las personas, documentá una evaluación de impacto que describa los riesgos y las medidas adoptadas para mitigarlos.
6) Procedimiento de notificación de incidentes: definí un plan para detectar, contener y notificar brechas de seguridad a usuarios y autoridades competentes cuando corresponda. Practicá simulacros y mantené plantillas preparadas.
7) Documentación y transparencia: publicá una política de privacidad accesible, un registro de actividades de tratamiento y un canal de contacto para consultas y pedidos de acceso o supresión. Conservá registros que prueben tus decisiones técnicas y legales.
8) Formación y gobernanza: capacitá al equipo en manejo de datos sensibles, designá responsables de seguridad y de privacidad y mantené revisiones periódicas.
Si ya te están auditando o hubo un incidente, las acciones prioritarias son contener la brecha, preservar evidencia, notificar a las partes afectadas según la normativa aplicable y pedir asistencia legal.
Qué puede pasar
1) Se arregla con ajustes y compromisos: muchas incidencias se resuelven cambiando configuraciones, actualizando contratos y corrigiendo textos de consentimiento. Un plan de remediación bien documentado suele convencer a socios e incluso a autoridades si actuás con transparencia.
2) Acuerdo con autoridades o usuarios: puede proponerse un plan de cumplimiento supervisado, con obligaciones de auditoría y medidas correctivas. Aceptar un plan puede ser preferible a litigar, porque reduce incertidumbre y permite continuar con el servicio.
3) Procedimiento administrativo o judicial: si la infracción es grave o hubo daño efectivo, puede iniciarse una causa administrativa o civil. Si perdés, podrías enfrentar sanciones, órdenes de cese y obligaciones de reparación. Si la contraparte es insolvente, una condena no garantiza reparación económica.
Recodá: la realidad práctica es que muchas soluciones pasan por combinar mejoras técnicas rápidas con acuerdos escritos que limiten futuros riesgos.
Errores que arruinan el caso
- Decir en políticas que "no se guarda nada" mientras integrás SDKs que transmiten datos: la contradicción se usa en tu contra.
- No registrar consentimientos o eliminarlos: sin registro no podés probar que obtuviste un consentimiento válido.
- Subcontratar sin controles: dejar que un tercero maneje datos sensibles sin contrato es un riesgo crítico.
- No cifrar datos sensibles ni gestionar accesos: facilita brechas y agrava la responsabilidad.
- Borrar logs tras un incidente: elimina la posibilidad de demostrar mitigación y puede ser interpretado como ocultamiento.
¿Necesitas un abogado para esto?
Podés empezar por preparar el mapeo de datos y redactar un texto de consentimiento claro. Con frecuencia eso resuelve muchos incumplimientos formales. Necesitás abogado cuando haya un incidente con exposición de datos, una demanda o investigación administrativa, cuando tengas que negociar contratos con hospitales o cuando te ofrezcan acuerdos con condiciones económicas. Si tu proyecto recibe fondos o trabaja con obra social o instituciones públicas, un abogado ayuda a prevenir riesgos contractuales y regulatorios.
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Preguntas frecuentes sobre este caso
Si esos registros permiten inferir el estado de salud, se consideran datos sensibles y conviene obtener un consentimiento explícito e informado. También importa la finalidad: para diagnóstico clínico la exigencia es más estricta.
Los textos largos no garantizan validez. El consentimiento debe ser claro y específico sobre qué datos se recogen, la finalidad y quién accede. Conservá un registro que pruebe la expresión del consentimiento.
Podés, pero debés documentar la cesión internacional y contratar garantías con el proveedor. Además, evaluá riesgos y comunicá a los usuarios si sus datos saldrán a otra jurisdicción.
El cifrado es necesario pero no suficiente. Las auditorías buscan controles integrales: políticas, contratos, gestión de accesos, auditorías y pruebas de seguridad además del cifrado.
Si la brecha afecta datos sensibles y hay un riesgo para los derechos de las personas, suele corresponder la notificación a usuarios y, según el caso, a autoridades competentes. Documentá la evaluación de impacto y las medidas tomadas.
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