No estoy conforme con el porcentaje de incapacidad que me dieron
Que te fijen un porcentaje de incapacidad y no estés conforme es frecuente y no significa que estés equivocado. Lo que determina si podés cambiarlo son: la documentación médica, la forma en que se realizó la evaluación pericial y si hubo criterios técnicos claros. Primer paso práctico: pedí copia completa del informe pericial y de la historia clínica; con eso vas a poder decidir si reclamás una revisión o una nueva pericia.
¿Necesitas abogados de lesiones personales?
Compara abogados especializados y elige con calma. Análisis de tu caso gratuito.
Ver abogados Sin compromiso · GratisAbogados Penalistas (Derecho Penal)
¿Tienes razón?
Que sientas que el porcentaje es bajo no implica automáticamente que tengas razón, pero hay tres factores clave que determinan si la evaluación es cuestionable. Primero: la prueba médica disponible. Si tu historia clínica, estudios complementarios o informes de especialistas no constan o fueron ignorados, la calificación puede estar mal fundada. Segundo: el método y los criterios del perito. En Argentina, las pericias deben describir las limitaciones funcionales, no solo el diagnóstico. Si el informe se limita a términos vagos sin explicar cómo afectan tu vida diaria, es discutible. Tercero: la vinculación entre la secuela y el hecho que originó la lesión. Si el nexo causal no está razonado, podés impugnar la atribución.
No es raro que una persona sin formación médica perciba la valoración como injusta: muchas pericias usan tecnicismos o se basan en pruebas objetivas (estudios de imagen, tests funcionales) que no siempre aparecen en el expediente. Por eso la copia del informe y la historia clínica es tu mejor herramienta para evaluar si la calificación es revisable.
Cómo se soluciona
- Pedí y preservá la documentación médica. Solicitá copia del informe pericial, la historia clínica, los estudios de imagen y cualquier informe de especialistas que se haya presentado. Si tenés certificados o tratamientos posteriores, exportá y guardá esos archivos y fotos; no confíes en que los mails o chats se mantendrán.
- Contrastá el informe con tu propio registro. Anotá síntomas, limitaciones en tus actividades diarias y ejemplos concretos (no podés cargar bolsas, no podés subir escaleras sin dolor, perdiste horas de trabajo). Esa relación entre incapacidad y vida cotidiana es clave para que un perito entienda el impacto funcional.
- Buscá una opinión médica complementaria. Un informe de un especialista que describa limitaciones funcionales y proponga pruebas adicionales (tests funcionales, evaluación de la marcha, electrodiagnóstico, etc.) sirve para cuestionar la pericia inicial.
- Reclamá la revisión por la vía administrativa o judicial que corresponda. En algunos procedimientos la ley o la práctica permiten pedir una revisión o una pericia contradictoria. Para este paso conviene presentar por escrito la disconformidad y adjuntar la prueba que sumaste.
- Si se convoca a una nueva pericia, preparate para documentar todo en la audiencia pericial: llevá la medicación, informes previos, fotos y un relato claro de las limitaciones. Está bien pedir que el perito explique en términos comprensibles cómo llegó al porcentaje.
- Si el caso entra en la vía judicial, el abogado pedirá la prueba pericial complementaria y podrá proponer peritos de parte. En procedimientos con aseguradoras o demandas civiles, la discusión técnica suele definirse por la calidad de los informes y la coherencia con la historia clínica.
Qué podés hacer sin abogado: recopilar la documentación, pedir copias y presentar la disconformidad por escrito. Qué conviene que haga un abogado: proponer perito de parte, redactar la impugnación técnica y litigar si la otra parte no acepta la revisión.
Qué puede pasar
1) Se arregla con una nota o nuevo informe. Lo más habitual es que, ante evidencia adicional, la entidad que fijó el porcentaje acepte revisar o completar la pericia. Un informe nuevo o una rectificación por escrito puede modificar la valoración sin necesidad de juicio.
2) Acuerdo o conciliación. Si hay posible compensación económica o indemnización, podés negociar un arreglo. Un acuerdo puede ser preferible si te ofrece una solución rápida y cierta, aun si la cifra no es la máxima posible, porque evitas la incertidumbre del juicio y las demoras.
3) Juicio y pericia contradictoria. Si no hay acuerdo, el tema llega al juez y se realizan pericias judiciales. Allí puede ganarse o perder: si perdés, puede que el tribunal confirme la pericia original; además, puede haber condena en costas si tu estrategia es considerada temeraria. Si ganás, la sentencia establece el nuevo porcentaje, pero hay que considerar si la parte condenada tiene fondos para pagar: una sentencia contra un insolvente puede quedar como título ejecutivo pero sin cobro inmediato.
Y si ganás, ¿cobrás? Depende de la solvencia de la parte condenada y de si existe un seguro o patrimonio que responda. Una sentencia es necesaria pero no garantiza el cobro automático si la parte carece de bienes o seguro.
Errores que arruinan el caso
- No pedir copia del informe pericial desde el principio. Sin verlo no sabés qué alegar.
- Destruir o perder documentación médica: recetas, informes o estudios que prueban la secuela.
- No documentar las limitaciones funcionales con ejemplos prácticos: describir el reemplazo de una actividad por otra no basta; detallá cómo afectó el trabajo y la vida diaria.
- Firmar conformidad o aceptar por escrito el porcentaje sin dejar constancia de disconformidad.
- No actuar cuando la otra parte ofrece un pago por escrito: esa oferta suele cambiar la dinámica y es el momento de pedir asesoramiento.
¿Necesitas un abogado para esto?
La primera fase la podés hacer por tu cuenta: pedir copias del informe, reunir la historia clínica y presentar la disconformidad por escrito. Pero necesitás un abogado cuando hay que proponer peritos de parte, litigar ante un juzgado o negociar un acuerdo serio ofrecido por la otra parte. Si te ofrecen dinero, consultá con un abogado: ese es el momento en que su intervención suele pagarse sola. Si no podés pagar, podés averiguar si calificás para defensa gratuita.
Casos relacionados
Otros problemas frecuentes en abogados de lesiones personales
Preguntas frecuentes sobre este caso
Sí: podés cuestionar la pericia aportando informes de otros médicos o solicitando una pericia judicial o independiente. Que el informe provenga de la aseguradora no lo hace irrebatible; lo que importa es la calidad de la prueba y la relación entre la secuela y las limitaciones funcionales que documentes.
Sí, los mensajes pueden ayudar a mostrar la evolución de tus síntomas, días de baja o comunicaciones con empleadores y médicos. Exportalos y conservá capturas con fecha. Complementalos con certificados médicos y recetas para darle más peso probatorio.
Podés solicitar una pericia de parte y presentar un perito que te asista; en sede judicial esa pericia puede proponer pruebas distintas. En algunos procesos también existe la posibilidad de pedir una revisión o pericia contradictoria por la vía administrativa. Conviene asesorarse para elegir la vía correcta.
Si el informe niega el nexo causal, necesitás pruebas que lo vinculen: informes médicos previos y posteriores, evolución temporal, y estudios que muestren la relación. Un perito de parte puede aportar criterios técnicos que expliquen el vínculo. En última instancia, será una cuestión de prueba ante el juez.
Puede valer la pena. Un acuerdo te da certeza y cobro efectivo en un plazo más corto que un juicio. Debés comparar el monto ofrecido, el riesgo y el tiempo de litigar. Si te ofrecen algo por escrito, pedí asesoramiento antes de aceptar.
¿Necesitas resolver este problema legal?
Te conectamos con los mejores abogados especializados. Consulta gratuita y sin compromiso.