Cómo preparar una due diligence antes de comprar una empresa
No: no podés fiarte de la palabra del vendedor; tenés derecho y deber de revisar la empresa antes de comprarla. Lo que determina si avanzás es la información que el vendedor te permita auditar: libros contables, contratos clave, demandas y situación fiscal y laboral. Primer paso: pedí un listado documentado y fijá el alcance de la due diligence por escrito.
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¿Tienes razón?
Antes de comprar una empresa necesitás saber si lo que comprás vale lo que te piden y qué riesgos asumís. La due diligence es la herramienta que permite transformar una oferta en decisión informada. Lo que define si estás en buena posición son: la calidad de la información que el vendedor entrega, la profundidad del examen (financiera, fiscal, laboral, contractual, ambiental si aplica) y qué remedios pactás ante irregularidades (cláusulas de indemnización, ajustes de precio, retenciones en depósito, etc.).
En Argentina hay peculiaridades que conviene verificar específicamente: cargas fiscales y de seguridad social, juicios laborales cuya condena puede impactar fuerte, contratos con clientes clave que puedan rescindirse con la transferencia, la existencia de embargos sobre bienes y la situación societaria interna (actas, aprobaciones, poderes). También analizá contingencias cambiarias y el impacto de la inflación y la indexación sobre deudas y cuentas.
Si el vendedor se niega a proporcionar información razonable o pone demasiadas condiciones, eso en sí es una señal de riesgo. Exigí acceso ordenado y por escrito a la documentación; si el vendedor pide exclusividad, dejálo por escrito en un acuerdo de confidencialidad y un term sheet que especifique pasos y plazos.
Cómo se soluciona
- Definí el alcance por escrito. Separá la due diligence en áreas: financiera, contable, impositiva, laboral, contractual, societaria y operativa. Incluí qué años fiscales vas a auditar y qué documentos específicos pedís.
- Pedí documentos básicos: estados contables, libros societarios, actas de asamblea, contratos con proveedores y clientes, acuerdos laborales, planillas de sueldos, últimas liquidaciones y recibos, certificados de deuda fiscal y previsional, escrituras de inmuebles y patentes. Exigí constancias de embargos y juicios. Exportá chats o comunicaciones relevantes si son parte del trato.
- Revisá lo fiscal y previsional con lupa. Verificá pagos de impuestos, planillas previsionales y juicios tributarios. Muchas sorpresas vienen de obligaciones no registradas o de planes de pago incumplidos.
- Examiná litigios y contingencias. Pedí copia de demandas, contestaciones y estados procesales. Evaluá el riesgo y cómo afectaría la operación; contrastalo con provisiones en balance.
- Comprobá contratos clave. Identificá contratos que se vencen o que contienen cláusulas que prohíben la cesión sin consentimiento. Acordá con el vendedor mecanismos para suplir la pérdida de contratos esenciales.
- Evaluá la plantilla y pasivos laborales. Revisá contratos, convenios aplicables y juicios laborales. Las deudas laborales suelen tener prioridad y pueden implicar pasivos personales de administradores en determinadas circunstancias.
- Documentá todo en un informe de due diligence. Clasificá riesgos en críticos, importantes y menores y proponé remedios: retenciones de precio, multiplicadores de indemnización, garantías o ajustes de precio.
- Pactá las cláusulas de indemnización y escrows. Si hay riesgos relevantes, negociá mecanismos para cubrir eventuales pasivos posteriores a la operación, como depósitos en garantía o retenciones del precio en custodia.
- Decisión e integración. Con el informe y propuestas, decidí si seguís, renegociás o desistís. Si avanzás, incluí las garantías acordadas en la escritura de compraventa y en el pacto definitivo.
Qué podés hacer solo: pedir documentación básica e incorporar en un NDA las condiciones de intercambio. Cuándo llamar a un abogado o auditor: si encontrás pasivos fiscales, demandas laborales, cláusulas contractuales que limiten la cesión o si la operación tiene estructuras complejas (fusiones, escisiones, activos intangibles), porque la confección de las cláusulas de indemnización y garantías requiere experiencia.
Qué puede pasar
1) Se arregla con un informe y ajustes: Lo más habitual es que la due diligence revele cuestiones solucionables con retenciones de precio, ajustes y garantías. El trato sigue y se documentan las protecciones acordadas.
2) Acuerdo con indemnizaciones: Si aparece un riesgo relevante, podés negociar indemnizaciones específicas o un mecanismo de depósito en garantía. A veces es preferible un descuento en el precio por la incertidumbre y evitar cláusulas complejas.
3) La compra se cae o hay litigio: Si los riesgos son críticos o se ocultan documentos, podés desistir o reclamar por información falsa. Si avanzás y luego detectás fraudes, lo habitual es impulsar acciones por incumplimiento contractual o responsabilidad por información falsa; pero probar el dolo puede ser complejo y costoso.
Y si ganás, ¿cobrás? Una sentencia a favor por incumplimiento o fraude es un título para ejecutar, pero cobrar depende del patrimonio del vendedor. Por eso es aconsejable negociar garantías reales o fideicomisos por el precio.
Errores que arruinan el caso
- No pedir libros societarios y actas: muchas transferencias fracasan por poderes o representaciones inadecuadas.
- Confiar solo en estados contables sin auditar: la inflación y ajustes pueden ocultar pasivos reales.
- Ignorar juicios laborales o tributarios: suelen terminar en pagos prioritarios que arruinan la operación.
- No negociar mecanismos de retención del precio: sin ellos, reclamar después es largo y arriesgado.
¿Necesitas un abogado para esto?
Podés arrancar pidiendo un NDA y la documentación básica sin abogado. Pero la verdadera due diligence necesita contadores y abogados: los auditores financieros revisan los estados y un abogado chequeará pasivos contractuales, laborales y fiscales y redactará las cláusulas de indemnización y garantías. Si la operación incluye inmuebles, patentes o empleados, conviene instructores especializados. Si calificás para patrocinio judicial o justicia gratuita en alguna circunstancia, consultalo con tu abogado.
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Preguntas frecuentes sobre este caso
Sí. Un informe de auditoría profesional ofrece mayor seguridad sobre los estados contables. No elimina riesgos, pero reduce incertidumbres y mejora la posición para negociar garantías y ajustes de precio.
Comprar activos puede limitar la transmisión de pasivos, pero algunos pasivos laborales o fiscales pueden trasladarse según la forma de la operación y la realidad de la continuidad del negocio. Hay que diseñar la operación con asesoramiento legal y fiscal.
No necesariamente, pero obliga a negociar consentimientos con contrapartes clave. Si no obtenés cesión, podrías perder clientes o proveedores esenciales, lo cual debe considerarse en la valoración.
Sí. Las retenciones o escrows permiten cubrir contingencias detectadas en la due diligence. Su eficacia depende del monto, plazo y condiciones de liberación acordadas.
Estados contables, libros societarios y actas, contratos clave, información tributaria y previsional, lista de empleados y juicios pendientes, escrituras de inmuebles y patentes si aplican. Sin estos, la due diligence es incompleta.
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